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miércoles, 15 de octubre de 2008

Íntima I. Una Humana

Porque ante todo soy una humana no sé qué se pueda decir que no se deduzca con una ojeada, dos brazos, dos piernas, sendos ojos, un par de… como todas… diez dedos que uso para escribir aunque últimamente olvido los meñiques más de la cuenta. Agradezco la normalidad de mi ser físico y a veces soy un tanto desagradecida con la terrible normalidad de ser anormal en este mundo donde todos elaboran algo especial qué decir y terminan con el cliché “soy diferente”.

Me duele lo que te duele, simple, sencillo, ¿te traicionaron? A mí también, ¿te mintieron? A mí también, ¿te mal amaron? Je ¿hace falta responderlo?.. también sonrío por lo que te hace sonreír ¿has bailado como loco en una fiesta? Yo también, ¿has recibido un halago? Yo también, ¿has tenido buena nota? Yo también…

Mujer, como todas, poseo mil piezas de ropa ¿y cuál uso? Casi siempre la misma que está a mano, me maquillo si me provoca para ir a comprar pan y de repente no lo hago para una reunión social; vivo criticando si estoy gorda o estoy flaca, como como una loca la chatarra y luego sufro, tomo poco líquido y fumo de vez en cuando, tomando el “de vez en cuando” como unas veces mucho y otras poco, desde hace 15 años; me dio la locura rebelde del tatuaje y de ellos tengo tres: uno sin mucho significado, la verdad, los otros como estigmas hermosos que me representan y alguno que de repente esté por venir cuando la espera sea más larga que el sueño.

A veces escribo y a veces apenas intento, me levanto con los ojos enlagañados como todos, directo a cepillarme el aliento de 8 horas (muchas veces más de eso, otras, pocas, menos) de boca cerrada, me encanta desperezarme y anunciarme un nuevo día que, si no sirvió de mucho, agradezco terminar temprano y acostarme a esperar que clareen mis dudas y mis esperanzas. Siempre siempre tengo ganas, de algo, de alguien, de la sorpresa y de la rutina, no me aburro y es porque mi mente jamás para, pienso hasta dormida y me he sorprendido de solucionar un pequeño gran problema soñándolo así, sin más y sin pedirlo.

Hoy reflexiono y me recuerdo igual que siempre y siempre distinta, indescriptible como cualquiera que lo intente de sí mismo y alegre de tener tanto y nada que decirles, usando la misma cartera por semanas de pereza, siempre de zapatos altos para nunca lograr ser más alta que 1.57, con un mal humor que jamás tengo y que otros intentan adivinar en una mirada que no dice nada y es que el único reflejo del alma son las palabras no los iris verdeamarillos que me engalanan; demasiado confiada de otros humanos y su buena intención y demasiado protegida por un alter ego que me grita, me sacude y me domina protegiéndome con el “niña, tal vez no, tal vez no…”

En fin, compleja como todas, compleja como ninguna y por eso tan compleja, así soy, así me veo, así me presento y así ya no me entrego; todo siempre para mí misma como todos lo hacen para sí, clara y convencida de que pronombre importante es sólo uno y agradecida de haberlo descubierto en el primer cuarto de vida (que espero estar cumpliendo apenas ahora), nada preparada para el futuro y demasiado experta en el pasado me voy por la vida, me voy por los ojos que lean y por las almas que me perciban, sin más equipaje que el instinto y sin más expectativas que la vida.

A.