Podría sentarme y describirte cómo tras mi ventana sueño con libertades falsas, con futuros que no existen, con estúpidas quimeras mientras inhalo el humo de un cigarrillo mil veces triste y me doy cuenta de que, como su humo, tu alma se me escapa...
Podría intoxicarme de alcohol para hacer de esta realidad una mentira momentánea y olvidar que mi cuerpo le pasa factura a mis locuras y pensar que tal vez sí penetraste mi entrepierna y con ello mis límites...
Podría traerle a las líneas la imagen de una luna que mengua y no pensar que es una irónica imagen que el destino me deja en un negro cielo límpido y frío y que son tus manos y no las mías las que me dan calores y espasmos cuando no te tengo...
Podría pensar en ortografías y puntuaciones perfectas para de nuevo recorrer tu piel y que recorras la mía, no ahogarme en la excelencia de las ilusiones siempre insuficientes que pinto, a pesar de mí, en mi mente, y sentirte poseyendo lo que siempre fue tuyo y pensarme tomando un poco de lo que mío nunca será...
Podría no intentar buscarte en rincones desconocidos de mi cuerpo y darme cuenta de que la luna no mengua por mí, que está llena y en todo su esplendor, como una vez estuvieron tus palabras y tus gemidos alojados en mi cuerpo; que sólo menguo yo, que sólo menguas tú y que me niego, me niego...
Podría, pero no puedo... podría pero no quiero...









