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miércoles, 20 de febrero de 2008


La Renuncia

He renunciado a ti.
No era posible
Fueron vapores de la fantasía;
son ficciones que a veces dan a lo inaccesible
una proximidad de lejanía.

Yo me quedé mirando cómo el río se iba
poniendo encinta de la estrella...
hundí mis manos locas hacia ella
y supe que la estrella estaba arriba...

He renunciado a ti, serenamente,
como renuncia a Dios el delincuente;
he renunciado a ti como el mendigo
que no se deja ver del viejo amigo;
como el que ve partir grandes navíos
como rumbo hacia imposibles y ansiados continentes;
como el perro que apaga sus amorosos brios
cuando hay un perro grande que le enseña los dientes;
como el marino que renuncia al puerto
y el buque errante que renuncia al faro
y como el ciego junto al libro abierto
y el niño pobre ante el juguete caro.
He renunciado a ti,
como renuncia el loco a la palabra que su boca pronuncia;
como esos granujillas otoñales,
con los ojos estáticos y las manos vacías,
que empañan su renuncia, soplando los cristales
en los escaparates de las confiterías...

He renunciado a ti, y a cada instante
renunciamos un poco de lo que antes quisimos
y al final, ¡cuantas veces el anhelo menguante
pide un pedazo de lo que antes fuimos!

Yo voy hacia mi propio nivel. Ya estoy tranquilo.
Cuando renuncie a todo, seré mi propio dueño;
desbaratando encajes regresaré hasta el hilo.

La renuncia es el viaje de regreso del sueño...
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Andrés Eloy Blanco


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Te nos equivocaste Andrés Eloy,
viajamos de regreso al sueño que fue verdad
te equivocaste al darnos renuncia cuando sabías de primaveras
te equivocaste al intentar hacerte renunciar a ti mismo
y a los amores que distantes en el tiempo te leyeran.

Nos equivocamos al escogerte por tu más desgarrado poema
nos equivocamos en creerte escritor de nuestros lemas
hacedor de nuestro sino
límite del destino

Se equivocaron todos Andrés Eloy,
menos él y yo y la esperanza.
Hoy es otro tu poema que nos alcanza
hoy es otro el silencio de amor y lágrimas emocionadas que nos embargan.

A.




Para ti Omar, porque nunca supimos realmente de renuncias...

El mundo desde afuera o Diario de una extraterrestre IX. "Luces de esperanza y melancolía...."

En estos días he estado empapándome de experiencia humana, me he puesto a prueba, he estado reinventándome...

Miro para atrás y digo ¿qué hice?, desde luego mi respuesta será siempre "nada", fui criada para eso y lo que no me lo dio la crianza me lo dieron mis convicciones.... nada suficiente, al fin.

Pero he tenido un rayito de esperanza sobre mis propias fuerzas, sobre mis convicciones, mi capacidad de aguantar y de, aún, tal vez, creer que por ahí hay regada gente, no me importa si buena o mala, que pueda quererme un poco y valorarme más que eso.

Sin embargo algo de miedo me da, me aplico a mis compromisos con gran fuerza pero me conozco, el más mínimo desplante, la más mínima idea de sentirme sola o mal acompañada o poco acompañada es lo que me puede hacer desistir... desmotivarme.

Aún no pasa, pero soy una mujer hecha de miedos, sobre todo, (tal vez por eso aguanto tanto, mis terrores son de cosecha propia) y de un profundo dejo de melancolía que me hace desconfiar de lo peor que se puede desconfiar: de los afectos.

Sin embargo, y en este estado raro en el que siempre ando, veo el futuro con ojos brillantes, esperanzados... creo que levantaré vuelo algún día, tal vez el día de mi muerte, no importa, pero creo...
Y entre otras cosas estoy aprendiendo a dividirme, a saber que puedo con una cosa y con algunas más... y a decir "Basta, descansa"... e, incluso, decirme, yo solita en mi subconciente "Adriana, dale, lo estás haciendo bien" sin que ello implique que lo haga bien o no sino sabiendo que mis intenciones, mi fuerza, mi buen hacer, mi voluntad verdadera de hacer algo por alguien más, desinteresadamente, ya es suficiente para mí y para sentir que, de alguna forma u otra, lo estoy haciendo bien.

Es muy posible que al final tal vez no me sirva de nada... que siga sin ser la más querida, la preferida, la especial. Es mi destino y lo acepto. Eso me da tranquilidad, no resignación, tranquilidad.

Soy esto, soy y ya está... avanzo a cuatro piernas y ocho patas en la vida. Yo nunca quise más... mi divorcio de quimeras ya fue firmado con la vida y ya no me queda más que avanzar... allá, en el futuro sigue la luz brillando. Lo hermoso es que aún puedo verla brillar.

A.