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miércoles, 15 de octubre de 2008

Íntima I. Una Humana

Porque ante todo soy una humana no sé qué se pueda decir que no se deduzca con una ojeada, dos brazos, dos piernas, sendos ojos, un par de… como todas… diez dedos que uso para escribir aunque últimamente olvido los meñiques más de la cuenta. Agradezco la normalidad de mi ser físico y a veces soy un tanto desagradecida con la terrible normalidad de ser anormal en este mundo donde todos elaboran algo especial qué decir y terminan con el cliché “soy diferente”.

Me duele lo que te duele, simple, sencillo, ¿te traicionaron? A mí también, ¿te mintieron? A mí también, ¿te mal amaron? Je ¿hace falta responderlo?.. también sonrío por lo que te hace sonreír ¿has bailado como loco en una fiesta? Yo también, ¿has recibido un halago? Yo también, ¿has tenido buena nota? Yo también…

Mujer, como todas, poseo mil piezas de ropa ¿y cuál uso? Casi siempre la misma que está a mano, me maquillo si me provoca para ir a comprar pan y de repente no lo hago para una reunión social; vivo criticando si estoy gorda o estoy flaca, como como una loca la chatarra y luego sufro, tomo poco líquido y fumo de vez en cuando, tomando el “de vez en cuando” como unas veces mucho y otras poco, desde hace 15 años; me dio la locura rebelde del tatuaje y de ellos tengo tres: uno sin mucho significado, la verdad, los otros como estigmas hermosos que me representan y alguno que de repente esté por venir cuando la espera sea más larga que el sueño.

A veces escribo y a veces apenas intento, me levanto con los ojos enlagañados como todos, directo a cepillarme el aliento de 8 horas (muchas veces más de eso, otras, pocas, menos) de boca cerrada, me encanta desperezarme y anunciarme un nuevo día que, si no sirvió de mucho, agradezco terminar temprano y acostarme a esperar que clareen mis dudas y mis esperanzas. Siempre siempre tengo ganas, de algo, de alguien, de la sorpresa y de la rutina, no me aburro y es porque mi mente jamás para, pienso hasta dormida y me he sorprendido de solucionar un pequeño gran problema soñándolo así, sin más y sin pedirlo.

Hoy reflexiono y me recuerdo igual que siempre y siempre distinta, indescriptible como cualquiera que lo intente de sí mismo y alegre de tener tanto y nada que decirles, usando la misma cartera por semanas de pereza, siempre de zapatos altos para nunca lograr ser más alta que 1.57, con un mal humor que jamás tengo y que otros intentan adivinar en una mirada que no dice nada y es que el único reflejo del alma son las palabras no los iris verdeamarillos que me engalanan; demasiado confiada de otros humanos y su buena intención y demasiado protegida por un alter ego que me grita, me sacude y me domina protegiéndome con el “niña, tal vez no, tal vez no…”

En fin, compleja como todas, compleja como ninguna y por eso tan compleja, así soy, así me veo, así me presento y así ya no me entrego; todo siempre para mí misma como todos lo hacen para sí, clara y convencida de que pronombre importante es sólo uno y agradecida de haberlo descubierto en el primer cuarto de vida (que espero estar cumpliendo apenas ahora), nada preparada para el futuro y demasiado experta en el pasado me voy por la vida, me voy por los ojos que lean y por las almas que me perciban, sin más equipaje que el instinto y sin más expectativas que la vida.

A.



jueves, 4 de septiembre de 2008

El mundo desde afuera o Diario de una extraterrestre X. Frases de mi vida


Hoy por hoy cada palabra que marcó destino en mi pasado parece estar pasando como si estar a punto de alumbrar una vida fuera la misma ocasión de estar a punto de perder la propia, con aquella fantasía de que la vida pasa como una especie de tráiler de película donde se resalta y se ve, en mínimas fracciones de segundo, lo más resaltante de la misma (lo cual no quiere decir que sea lo mejor, igual que en los tráilers)

Lo que nunca entiendo es por qué es mucho más difícil ponerlo en palabras (escritas u orales) si es tan sencillo repasarlo por la mente… retenerlo debería ser la clave.

Por ejemplo, retengo algo dicho por mi padre en vez de lo dicho por mí en su momento, algo como “yo elegí mi tranquilidad económica por encima de mi felicidad ‘emocional’” lo pongo entre comillas si bien sé que la cita no es exacta pero bué, es bien ilustrativa de todas formas; ilustrativa por lo que hoy entiendo yo de eso, es como verme a mí misma eligiendo justamente lo contrario, entre la gris tranquilidad de la estabilidad, no solamente económica, y el sobresalto de la vida en la que hay que rebuscarse esa misma tranquilidad, ya dicho, no solamente económica. Y me imagino como él, igualmente de arrepentida en algunos momentos igualmente de satisfecha e hilarante en otros… pidiendo perdón a cualquier convencionalismo, a mis padres soñándome eligiendo como él y a mi hijo que se sentirá con derecho a sobresaltarme tanto como lo hice yo alguna vez. Pero a fin de cuentas, me sobresaltará igual, así que por lo menos sea por una elección propia.

Otra frase que me ronda en la cabeza siempre, tampoco mía sino de mi psiquiatra, es ésa de “no te estudies tanto” o la de otro psiquiatra anterior “no pienses tanto, no paras de pensar ni en sueños”, que graciosamente hoy se ha convertido en un “te veo mucho mejor, pero MUCHO mejor, estás más reflexiva” y con media risa yo pensando “¿cómo se come eso? ¿cuándo dejo de ser obsesivamente estudiosa de mí misma y empiezo a ser correctamente reflexiva?” todo esto contentísima de haber descubierto un pedacito de intimidad de mi médico (por estudiarlo a él, otro avance) y es su equipo de pasiones… como un trofeo andante de mí misma salgo yo de la consulta y me pregunto si esto significará que de verdad mi función en la vida era levantar cabeza por mi hijo nunca soñado y resultaba que la mejor pastillita para mi “galleta mental” (otra frase no mía) era un aliencito nueve meses debajo del estómago que hasta me curara bacterias indestructibles inquilinas de mis líos existenciales.

Y hay más, ya no lloro así de fácil con esas canciones que me evocan dolores, flagelaciones, melancolías o simples nostalgias. Lloro porque se me da la gana así escuche Don’t worry, be happy porque qué rico es llorar y punto, por supuesto, esto no puede suceder sin recordar otra frasecita: “llore mija, que eso es bueno” de mi madre (aunque intuyo que no es la verdadera autora de la frasecita pero siendo algo así como apócrifa se la doy a ella que la usa muy bien) y me lanzo como una especie de paracaidista feliz por el abismo de las lágrimas, sin colchoneta que me espere o paracaídas que me frene, total, es tan rico darse cuenta de que uno puede efectivamente volar aunque sólo sea sobre los abismos propios, pero coño, volar no es poca cosa para alguien acostumbrado a oír que los mamíferos no volamos a menos que nos consideremos unos tiernos y horrorosos murciélagos.

“Hasta el próximo latido” es otra frase de ésas hipermegaoriginales, romantiquísimas y levantasuspiros que marcó mi vida. Una frase que me identificaba como parte de algo, de una pareja que, al parecer, dejaba de latir hasta el momento que se volvía a escuchar la voz del otro o no sé, interpretar frases románticas y llenas de amor es algo así como un asesinato a la creatividad poética de un momento de excitación (sexual o sentimental) de los amantes y yo, asesina aún no soy. Lo que sucede es que hoy ese “próximo latido” se ha convertido en algo tan pero tan sublime, tan más romántico e incluso tan más cursi, que resulta que la frase, tampoco mía, aclaro, sino de él, mi ¿mi qué? (es que si digo mi todo tendré que declarar el párrafo fuera de contexto, de orden, de elocuencia narrativa y todo eso) mi Omar, digamos (así le doy sentido de propiedad a la cosa y rebajo la cursilería que estoy a punto de decir). Decía que esa frase hoy es tan especial, tan perfecta, tan visionaria porque me resultó que la promesa de “hasta el próximo latido” no era ésa de “hasta luego, cuando hablemos más tarde” sino era ésta, la de que el próximo latido está ahora batiendo a mil por hora dentro de mi barriga y sin pausa… que el próximo latido era el de mi hijo y sí, era ése el próximo paso porque, cuando uno está convencido de haber encontrado lo que NADIE encuentra (sí, forma parte del ser humano creer eso ¿y? soy muy humana) o sea, el otro yo de mil vidas, el ser que era el mío, el ser al que le escribía mis más exaltadas palabras de anhelo; en fin, cuando uno sabe que ha encontrado eso lo próximo ¿qué puede ser sino ése siguiente latido?

También está esa otra de “dame otra oportunidad, no volveré a mentir jamás” (creo que me auto-ofendería si se me ocurre aclarar que obviamente no es mía, no porque no haya mentido nunca sino porque he tenido el tino de por lo menos no ser descubierta). La importancia de esa frase está en que me dejó la increíble e impagable lucidez de que la mentira más grande es que nunca más se va a mentir y que las probabilidades de que tu amor, tus padres, tus familiares y los mal llamados “amigos del alma” (pueden hasta haber amigos buenos pero nadie se hace amigo del alma de nadie, principalmente porque no la conoce y el ser humano desconfía naturalmente de lo que no conoce) SIEMPRE tendrán algo para mentirte, porque si hay un talento NATO y ATÁVICO en el ser humano es el de no decir la verdad. Llegar a tal lucidez me despojó de tantas expectativas que si no me miente alguien en algún momento, aunque sea un poquito, ya siento que estoy en la dimensión desconocida, con escorpioncito y todo, y que definitivamente algo no está bien. Sin contar aquello de haber cesado (POR FIN) de buscar la “amistad absoluta” que es más difícil de encontrar que el oído absoluto del sordito de Beethoven para el piano, con toda la absoluta falta de respeto que explota de esa frase y con la impunidad de que, además, no me importa.

Sin contar esa otra “si tuviera ruedas fuera bicicleta” de la sabiduría popular apócrifa que esta vez le adjudico a mi abuela materna… esa frase me ha dado la felicidad de cortarle los condicionales trágicos, dramáticos, tragicómicos o simplemente estúpidos a las personas que me quieran endilgar un cuento, de por sí intragable con un “y si hubiera pasado tal cosa ¿te imaginas?”, mi aplastante, lacónico, desgraciado y sádico “Bueno, mi abuela decía, si tuviera ruedas fuera bicicleta” les da automáticamente una idea exacta y sin explicaciones varias de que si ya la historia que me están contando me resulta pesada o fastidiosa o ya, simplemente caducó, no pretendo darle vueltas y hasta consigue, a veces, el efecto mágico de que la persona o a) se sienta mejor, o lo mejor: b) cambie de tema. ¡Ay abuela, todo lo que me dejaste entre esa frase y el cepillazo!

Yendo muuucho más atrás en mi vida, más exactamente al principio de la misma (por lo menos en este mundo conocido) está la antológica “Doctor pero ¿es normal?” que mi padre pronunciara cuando el médico me mostró ante él recién salida de la barriguita cómoda de la que, dicho sea de paso, no quería salir… lo peor fue la del doctor “gafo – o tonto, o pendejo, alguna de ésas – es un mujerón” y pobre, mi papi se lo creyó completico, que esta cosita de 1.57 de estatura es un mujerón y que para colmo nació normal. Nada más lejos de la realidad pero sospecho que de alguna forma él ya lo intuye (porque saberlo, como buen padre, con certeza científica necesaria, JAMÁS)

Una más académica “Frase y oración no son lo mismo pero una frase puede ser una oración y viceversa depende de su sentido completo de un pensamiento” WHAT???? Luego preguntan por qué el inglés es el idioma universal, la respuesta es fácil: no se enrollan con tanta pendejada y no me complican la titulación de mi inútil pero mi muy íntima reflexión sobre las frases de mi vida.

Y así va mi cabeza, de frase en frase, no todas ajenas como las expuestas, pero para mi suerte o mi desgracia son ésas las que más recuerdo ahora, en este momento tan exaltado, álgido, particular, hermoso, terrible, aterrador etc etc de mi vida… seguramente la frase que pronuncie cuando vea nacer a mi bebé sea la que responda al porqué he estado recordando las antes mencionadas, mientras tanto me deleito en esa especie de tráiler que mencionaba al principio, que son realmente varios, y van entreteniendo mi cabeza durante estos meses con o sin cotufas y muchas patadas internas.
A.

viernes, 16 de mayo de 2008

Cantan por mí. Música Inhumana IV. Esos Locos Bajitos, Joan Manuel Serrat.


ESOS LOCOS BAJITOS
(J.M. Serrat)

A menudo los hijos se nos parecen,
así nos dan la primera satisfacción;
esos que se menean con nuestros gestos,
echando mano a cuanto hay a su alrededor.

Esos locos bajitos que se incorporan
con los ojos abiertos de par en par,
sin respeto al horario ni a las costumbres
y a los que, por su bien, hay que domesticar.

Niño, deja ya de joder con la pelota.
Niño, que eso no se dice,
que eso no se hace, que eso no se toca.

Cargan con nuestros dioses y nuestro idioma,
nuestros rencores y nuestro porvenir.
Por eso nos parece que son de goma
y que les bastan nuestros cuentos para dormir.

Nos empeñamos en dirigir sus vidas
sin saber el oficio y sin vocación.
Les vamos trasmitiendo nuestras frustraciones
con la leche templada y en cada canción.

Niño, deja ya de joder con la pelota.
Niño, que eso no se dice,
que eso no se hace, que eso no se toca.

Nada ni nadie puede impedir que sufran,
que las agujas avancen en el reloj,
que decidan por ellos, que se equivoquen,
que crezcan y que un día nos digan adiós.
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Un día mi mamá, tan hermosa como solamente ella puede serlo, me sentó a su lado en la sala de nuestra casa y me presentó a Joan Manuel Serrat... yo era muy chiquitita para recordar cuándo fue exactamente ése primer día, pero sí puedo recordar que yo bailaba con un maniquí "De Cartón Piedra" sin saber lo terrible de su historia, que subía la cuesta de una "Fiesta" protestaria, que me daba risa pensar en el techo sin pintar de "No hago otra cosa que pensar en ti", que tarareaba en catalán "Sería Fantastic..." y que de repente, cuando nos sonaban "Esos locos bajitos" una inusitada ternura invadía la mirada de mi madre, siempre severa, y me veía como un ángel que comprende su destino cantándome dulce, siempre, cada estrofa de la canción. Mientras yo crecía me reía menos con el atrevimiento de Serrat al decir "deja ya de joder con la pelota" y veía como mi mami a veces volteaba la mirada para seguir cantándola sin verme mucho.
Un día, sola, ya casada, me sonó como quien no quiere esa melodía por mí tan conocida pero tan poco entendida y fue la primera vez que la lloré. Mi mamá había elegido decirme adiós antes de que se lo dijera yo cuando dí el sí en un altar y yo era su loca bajita, era, porque cuando lo entendí ya me había convertido en esa adulta que tanto temía ella que llegara y al mismo tiempo tanto deseaba. No entendía yo aún esa dicotomía, querer que sea pero al mismo tiempo no querer; de tanto amar y temer, retirarse y no oir más a Serrat, por lo menos no en mi presencia.
Luego se me ocurrió la idea de volar del nido, pero no volar a unas cuadras más allá, a otro arbolito del bosque, no; se me ocurrió volar de verdad, montada en un hierro al que odiaba hacia un destino que ella supo y quiso siempre pero yo tardé demasiado en aceptar. Y hubo un día en que me llamó mi papá por teléfono y me dijo "mira lo que los primos de tu mami están cantando para ustedes dos" (son músicos) y pone el teléfono en lo que yo imagino el medio de la rueda de músicos y escucho sus voces entonando "Esos locos bajitos" y su énfasis en "niño, deja ya de joder con la pelota...." y el énfasis de alguno que tomó el teléfono, se lo puso en la boca y determinó "... que un día nos digan ADIÓS..." y comprendí apenas aún la mitad de lo que dolía.
Hace unos meses tuve el privilegio de ver a Serrat cantarla, de llorarlo en vivo y directo, de llamar a mi mamá y decirle "mami oye conmigo" y llorar y sentirla llorar del otro lado por lo hermoso que tenemos ella y yo, por lo perfecto que nos describe Serrat, porque no hay dolor más genuino que el de una madre y comprendí que no hay regalo más hermoso que su sacrificio al dejarnos volar desde el mismo momento que salimos de su vientre.
Pero hoy, ahora, que aún mi vientre no se abulta, que aún mi otro ángel no tiene alas y está atado a mí, entiendo todo, entiendo más, y lloro y río y me veo en los ojos de mi mami cuando chiquitita me dijo "ven, oye esto" y veo en el espejo su expresión de ternura y de rabia y de amor y de satisfaccion y de orgullo... porque hoy me despedí de ser su loca bajita para empezar a convertirme en la que domestica... porque hoy me despedí de ser simplemente hija y como madre simplemente no hago otra cosa que cantarle a mi bebé a un Serrat que me describe la vida con el deseo eterno de que él me ame tanto como yo a mi madre y de que vuele, siempre vuele aunque me duela como a ella.
A.

martes, 22 de abril de 2008

Crónicas de la Ciudad de la Furia IX. Baires ¿al horno o ahumada?

Humito a tres cuadras de mi casa, en Plaza Italia

Los argentinos suelen usar una frase que siempre me ha causado mucha gracia: estamos al horno; que viene a significar algo así como estamos jodidos, o estamos fritos, para usar los mismos términos culinarios.

Pero durante casi 15 días esto de que “estamos al horno” ha sido algo más que adecuado, parece una ironía del destino desde que a algún “che” de estos se le ocurrió la genialísima idea de prenderle fuego a un pastizal, luego a otro, luego a otro y luego AHUMAR TODO BUENOS AIRES… y sí, es así, en el mes de la tierra, sin exageraciones típicas de un maracucho o un cordobés, literalmente hemos estado ahumados porque los vientos, preciosísimos ellos, en un hermosísimo complot con los inteligentísimos y bien intencionadísimos incendiarios, jugaron a la cocinita y bañaron a casi toda la Provincia de Buenos Aires (dije Provincia, no ciudad, o sea, un Estado, tómese en cuenta la cantidad de humo) de una maravillosa niebla artificial que de rocío lo que tenía era de vez en cuando alguna cenicita como si de un volcán en plena erupción se tratara y lo tuviéramos no a cientos de kilómetros (como los pastizales) sino ahí, a pata e’mingo.

El detallito es que además de todo la temperatura subió y ha empezado el porteño a ahogarse en su ciudad y, paradójicamente, a encerrarse en su casa para tener “aire fresco”, o sea, literalmente estamos al horno en casa, tapando cuanto hueco haya con algún trapito o periódico o lo que sea, apuntando ventiladores a ventanas y puertas y con el consejo televisivo de “no hacer ejercicios físicos y no salir de casa si no es necesario”, oséase: vegete mijo, vegete bastante y ni siquiera se le ocurra echarse un “polvete” con la pareja, no sea que se nos ahogue y ya los hospitales no están para nebulizarlo por no aguantarse sus hormonas en una emergencia nacional…

Ah, porque, de nuevo sin exageraciones, por lo menos no mías, el humito se convirtió en emergencia nacional, algo catalogado “Alerta Amarilla” porque según al gracioso Eolo le dé por soplar se nos ahúma alguna ciudad diferente; por ejemplo, hoy no estaba ahumada Baires, estaba en la bella nebulosa Rosario, con Fito ahogadito sin poder pegar sus lecos porque el viento se fue pa’llá y ahí fue a parar la gracia de los pirómanos. Eso sin contar que las “rutas” (carreteras) gracias a la “niebla artificial” se convirtieron en una hermosa rampa derechito al cielo o al infierno, según se vea, para el que se le ocurriera manejar por ellas sin ver nada; y es que si le sumamos la forma de manejar del argentino (tema meritorio de otra crónica) a una ceguera total de no ver a más de 5 metros y una alergia bonita de algún camionero hemos tenido como resultado cuatropotocientos choques múltiples, camiones ensartados unos en los otros, carritos hechos nada debajo de algún container y varios pibes menos en las estadísticas de vivos. Así que ¡cerremos carreteras! Y todo el mundo trancao pa´dentro y pa’fuera.

Hoy que ya supuestamente se apagaron los doscientos y pico de focos de fuego en los pastizales todo el mundo salió corriendo para la calle como si de la llegada del Ferri se tratara y bueno, ni modo, nos tocaba ver calle que ya el techito de casa y sin sexo era como mucho con demasiado. Pero nadie respire tranquilo que parece que Eolito tiene ganas de joder para este lado otra vez y mientras alérgicos y asmáticos aguántensela porque ¿qué le vamos a hacer? Por lo menos hasta el miércoles ¡Estamos al horno!

A.

Carreteras hacia Baires


La Cinta Indómita. Filmes que marcaron mi vida I. MÁS EXTRAÑO QUE LA FICCIÓN

Es una película para los autores y para los que alguna vez soñamos con serlo....

Y para los que a veces nos sentimos personaje de un sádico titiritero que nos lleva directo a una muerte cuidadosamente diseñada, o eso esperamos.

Es sorpresiva de principio a fin aunque sepamos siempre de qué se trata y su seguro final, pero es de las películas que mueven la fibra de cualquier escritor. Al mejor estilo de Nivola de Unamuno, en esta película el personaje Harold Crick (personaje por partida doble siéndolo de la película y de una novela), totalmente estructurado, metódico y cuadrado, interpretado por Will Ferrel (quien francamente me sorprendió como actor en este filme), comienza a darse cuenta de que su "consciencia" es más que eso y más bien es "alguien" que está narrándole su vida, como una gran voz que va marcando sus pasos. Se rebela contra ello y comienza desesperadamente a buscar el origen de esa voz.

Paralelamente está la escritora de Best Sellers, Karen Eiffel, interpretada por una siempre magnífica Emma Tompson, quien lleva más de diez años haciendo el que, se cree, será el mejor éxito de su carrera.... pero la falta de inspiración, la apatía general a la vida, la melancolía que la rodea, ese no sé qué que nos pasa a veces cuando escribimos pero nos detiene, la ha embargado y no encuentra final para su personaje principal, su muerte perfecta, tomando en cuenta que en todos sus éxitos anteriores su protagonista muere.

Encontramos un Dustin Hoffman sin pretensiones, encarnando a un profesor de literatura, que interpreta su rol como personaje secundario sin comerse la trama (con mucha más discreción y elegancia que en El Perfume) pero con la maestría de un consagrado actor quien tampoco desconoce la importancia de su personaje como nexo fundamental entre escritora-personaje dándole también un toque de humor y algo de bizarro a la película, cosas fundamentales para que el espectador no se sienta ahogado durante toda la trama.

Queen Latifa no hace más que otro personaje de gran mujer de carácter indomable que es impulso de la escritora, en teoría, pero no termina siendo más que lo de siempre: la gran negrota mandona tipo "tomááá" de Tom y Jerry. Caractarización que hace siempre y de la cual parece no poder deslindarse. Era un personaje que podría haber sido mucho más importante en la trama pero, a mi parecer, para ser interpretado por otra actriz que supiera más qué hacer con él, como en el caso de Dustin Hoffman.

En fin, la película es una carrera contra la muerte, contra la vida, contra la desidia, inspiradora como pocas para quienes alguna vez practicamos las letras y para quienes alguna vez desistimos de ir caminando por un sendero marcado por un destino irrevocable. Imperdible para toda alma sensible y todo cerebro incansable.

A.



jueves, 17 de abril de 2008

Mi extraña forma de pensar IV. De logros y avances

Foto tomada desde el avión




El texto siguiente lo escribí en el avión... no dice nada tal vez pero para mí es mucho y por eso lo publico tal cual, si edición y sin nueva lectura.



La última vez que escribí desde un avión no podía ni coordinar lo que escribía, es algo que incluso, jamás volví a leer…

Hoy, once años después de tantos miedos, de todo el pánico NO TENGO MIEDO… estoy a no sé cuántos pies de altura, estoy al lado de la ventana, estoy viendo las nubes, la tierra allá abajo, pequeña, “soy medio halcón” y me parece que todo lo chiquitito que está abajo me grita, me abraza, me fotografía una sensación de libertad que es imposible de describir…

Y tanto que lloré, y tanto que sufrí, y tanto que temblé… hoy se me mueve el avión y apenas un sobresalto, un miedo tenue, entender lo que me explicaron “turbulencia y el avión busca el vacío para no moverse más, para no ser vapuleado por los vientos”… entenderlo y llorar de nuevo, llorar porque el alivio es grande, porque los camiones también se mueven, porque el tren, el metro, el asfalto, mi cama, mi casa, mi silla y el departamento de al lado cuando algo martillan TAMBIÉN se mueven…

Respiro no para soportar el pánico, solamente respiro y cada bocanada de aire fuerte aspirado es un grito de alivio hacia adentro, un soporte a mí misma, un aplauso interno… vuelo, realmente hoy vuelo…

Siento la mano de todos aquellos que alguna vez me apretaron con fuerza la mía para soportar y soportarme, siento la angustia en los ojos de quienes me han amado y mis gracias vuelan al aire, mis disculpas miles por tanto sufrimiento propio que hice ajeno. Cada mirada a la ventanilla, cada ruido de avión que antes me asustaba, me los evoca con sus dulces palabras, con la comprensión de mi flaqueza, con el regazo que estuvo en momentos álgidos…

Hoy siento que he crecido, que una parte de mí se ha liberado, que sigue adelante mi evolución y mi destino… que los temores y los límites me llegaron al ocaso.

¡Qué alivio mi arcángel, qué alivio!

A.



Foto tomada desde el avión

miércoles, 20 de febrero de 2008


La Renuncia

He renunciado a ti.
No era posible
Fueron vapores de la fantasía;
son ficciones que a veces dan a lo inaccesible
una proximidad de lejanía.

Yo me quedé mirando cómo el río se iba
poniendo encinta de la estrella...
hundí mis manos locas hacia ella
y supe que la estrella estaba arriba...

He renunciado a ti, serenamente,
como renuncia a Dios el delincuente;
he renunciado a ti como el mendigo
que no se deja ver del viejo amigo;
como el que ve partir grandes navíos
como rumbo hacia imposibles y ansiados continentes;
como el perro que apaga sus amorosos brios
cuando hay un perro grande que le enseña los dientes;
como el marino que renuncia al puerto
y el buque errante que renuncia al faro
y como el ciego junto al libro abierto
y el niño pobre ante el juguete caro.
He renunciado a ti,
como renuncia el loco a la palabra que su boca pronuncia;
como esos granujillas otoñales,
con los ojos estáticos y las manos vacías,
que empañan su renuncia, soplando los cristales
en los escaparates de las confiterías...

He renunciado a ti, y a cada instante
renunciamos un poco de lo que antes quisimos
y al final, ¡cuantas veces el anhelo menguante
pide un pedazo de lo que antes fuimos!

Yo voy hacia mi propio nivel. Ya estoy tranquilo.
Cuando renuncie a todo, seré mi propio dueño;
desbaratando encajes regresaré hasta el hilo.

La renuncia es el viaje de regreso del sueño...
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Andrés Eloy Blanco


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Te nos equivocaste Andrés Eloy,
viajamos de regreso al sueño que fue verdad
te equivocaste al darnos renuncia cuando sabías de primaveras
te equivocaste al intentar hacerte renunciar a ti mismo
y a los amores que distantes en el tiempo te leyeran.

Nos equivocamos al escogerte por tu más desgarrado poema
nos equivocamos en creerte escritor de nuestros lemas
hacedor de nuestro sino
límite del destino

Se equivocaron todos Andrés Eloy,
menos él y yo y la esperanza.
Hoy es otro tu poema que nos alcanza
hoy es otro el silencio de amor y lágrimas emocionadas que nos embargan.

A.




Para ti Omar, porque nunca supimos realmente de renuncias...

El mundo desde afuera o Diario de una extraterrestre IX. "Luces de esperanza y melancolía...."

En estos días he estado empapándome de experiencia humana, me he puesto a prueba, he estado reinventándome...

Miro para atrás y digo ¿qué hice?, desde luego mi respuesta será siempre "nada", fui criada para eso y lo que no me lo dio la crianza me lo dieron mis convicciones.... nada suficiente, al fin.

Pero he tenido un rayito de esperanza sobre mis propias fuerzas, sobre mis convicciones, mi capacidad de aguantar y de, aún, tal vez, creer que por ahí hay regada gente, no me importa si buena o mala, que pueda quererme un poco y valorarme más que eso.

Sin embargo algo de miedo me da, me aplico a mis compromisos con gran fuerza pero me conozco, el más mínimo desplante, la más mínima idea de sentirme sola o mal acompañada o poco acompañada es lo que me puede hacer desistir... desmotivarme.

Aún no pasa, pero soy una mujer hecha de miedos, sobre todo, (tal vez por eso aguanto tanto, mis terrores son de cosecha propia) y de un profundo dejo de melancolía que me hace desconfiar de lo peor que se puede desconfiar: de los afectos.

Sin embargo, y en este estado raro en el que siempre ando, veo el futuro con ojos brillantes, esperanzados... creo que levantaré vuelo algún día, tal vez el día de mi muerte, no importa, pero creo...
Y entre otras cosas estoy aprendiendo a dividirme, a saber que puedo con una cosa y con algunas más... y a decir "Basta, descansa"... e, incluso, decirme, yo solita en mi subconciente "Adriana, dale, lo estás haciendo bien" sin que ello implique que lo haga bien o no sino sabiendo que mis intenciones, mi fuerza, mi buen hacer, mi voluntad verdadera de hacer algo por alguien más, desinteresadamente, ya es suficiente para mí y para sentir que, de alguna forma u otra, lo estoy haciendo bien.

Es muy posible que al final tal vez no me sirva de nada... que siga sin ser la más querida, la preferida, la especial. Es mi destino y lo acepto. Eso me da tranquilidad, no resignación, tranquilidad.

Soy esto, soy y ya está... avanzo a cuatro piernas y ocho patas en la vida. Yo nunca quise más... mi divorcio de quimeras ya fue firmado con la vida y ya no me queda más que avanzar... allá, en el futuro sigue la luz brillando. Lo hermoso es que aún puedo verla brillar.

A.

domingo, 27 de enero de 2008

Cantan por mí. Música inhumana III. Lo Siento. Laura Pausini


Mamá, he soñado que llamabas a mi puerta
un poco tensa y con la gafas empañadas,
querías verme bien y fue la vez primera,
sentía que sabías como te añoraba.

Y me abrazaste mientras te maravillabas
de que aguantara triste y casi sin aliento,
hace ya tanto que no estamos abrazadas
y en el silencio me dijiste...
¡lo siento!

Pero ha bastado un ruido para despertarme,
para llorar y para hacer que regresara
a aquellos días que de niña me cuidabas
donde en verano cielo y playa se juntaban.

Mientras con mi muñeca vieja te escuchaba
los cuentos que tú cada noche me contabas
y cuando más pequeña tú me acurrucabas
y adormecida en tu regazo yo soñaba.

Pero a los dieciséis sentí como cambiaba,
y como soy realmente ahora me veía,
y me sentí tan sola y tan desesperada
porque yo no era ya la hija que quería.

Y fue el final así de nuestra confianza
de las pequeñas charlas que ayudaban tanto,
yo me escondí tras una gélida impaciencia,
y tú deseaste el hijo que se te ha negado.

Y me pasaba el día sin volver a casa,
no soportaba tus sermones para nada,
y comencé a volverme yo también celosa,
porque eras casi inalcanzable,
tan hermosa.

Y abandoné mi sueño a falta de equipaje,
mi corazón al mar tiré en una vasija,
perdí hasta la memoria por falta de coraje,
porque me avergonzaba tanto ser tu hija.

No, no, no, no, no.

Mas no llamaste tú a mi puerta,
inútilmente tuve un sueño que nopuede realizarse,
mi pensamiento está tan lleno del presente
que mi orgullo no me deja perdonarme.

Mas si llamases a mi puerta en otro sueño,
no lograría pronunciar una palabra,
me mirarías con tu gesto tan severo
y yo me sentiría cada vez mas sola.

Por eso estoy en esta carta tan confusa,
para contar algo de paz en lo que pienso,
no para reclamarte ni pedirte excusas,
es solo para decirte, mama...
¡lo siento!.

Y no es verdad que yo me sienta avergonzada,
son nuestra almas tan igual, tan parecidas
esperaré pacientemente aquí sentada,
te quiero tanto mama...
escríbeme...
tu hija.
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Tendría 17 ó 18 años cuando le dediqué esta canción a mi mamá... efectivamente me miró con su gesto severo y su esmeralda iris acumuladito de orgullo, con muchas cosas que decir y sin decirme ninguna.
Han pasado trillones de segundos, sigo sentada pacientemente tras levantarme de cada sueño donde nos perdonamos, donde me perdono.
Pasarán trillones de segundos más y la amaré tanto y la admiraré tanto y la odiaré tanto como siempre por ser tan perfecta, tan hermosa, tan firme, tan egoístamente suya habiendo sido por un momentico de mi vida un poco mía.
Y seguiré llorándola en estas letras que no son mías, y le cantaré siempre con la misma fuerza, y dejaré de pedirle perdón por lo que no debe perdonarme nadie y dejaré de esperar que ella entienda que no quiero perdonarla de nada, porque tampoco debo.
Y contaré siempre que no hay relación más especial ni más envidiable que la nuestra, que así nos amamos, que el amor es enfermedad siempre, no sólo ante la pareja y estoy tan enferma de él con mi madre que no me queda más que estas palabras tan extrañas, tan duras, tan intensas y al final de todo tan pobres.
Y seguramente todas refutadas por ella. Con su gesto severo y su iris esmeralda gritándome millones de acumuladitas cosas.
A.

El mundo desde afuera. O diario de una Extraterreste VIII. De la "ley natural" de la culpa.

Últimamente he estado analizando mucho la injusticia natural de morir después de los padres. Bueno, la injusticia de venir para morir y ya está, pero eso es otra cosa. Sin embargo, lo que más me jode es el hecho de tener por cierto que entre las lágrimas de la despedida, del "te voy a extrañar" habrán, porque sí, porque nos lo repitieron la vida entera, porque a un sádico alguna vez se le ocurrió; unas lágrimas preguntándose "¿por qué hice esto?" o, peor "¿por qué no hice aquéllo?", lágrimas de culpa... una extraña "culpa natura" que todos sufriremos antes de nuestra propia muerte.
Y en el mea culpa pasa uno más el duelo que en el "te extraño mami, te extraño papi"... ¡cosa absurda si las hay, pero real!.. yo he decidido intentar arrastrar mis culpas de una vez, exorcizarlas antes, recordarme lo desgraciada, mala, inconciente o indiferente que he sido desde antes... por lo menos para que cuando me llegue la hora del entierro ninguna me agarre por sorpresa. Es, como se dice en portugués "a toa" o en argentino "al reverendo pedo" pero es un intento válido. Igual, tengo por seguro de que si no lo hiciera naturalmente mis progenitores lo harían por mí... diría una tía mía "a vaaaaaaaaaaaaina me ha pasao".
He hecho tantas cosas imperdonables que cuando por fin hice una buena creo que se tomó como la peor... desde luego una de mis culpas no será haberme ido; aunque nadie lo entienda creo que es mi mejor acto de contrición, de redención... para mí misma, para todos. Pero nada, hoy es uno de esos días que recuerdo con nostalgia aquéllos donde me sentía feliz de ser mala, joven, hija, amiga... que recuerdo con nostalgia mi ignorancia de esta realidad de culpas infinitas, cuando salir a bailar y ver a mi madre en su mundo era lo más normal; cuando no pararme a recibir a mi papá cuando llegaba era totalmente lógico... cuando los vivía y los lloraba los 31 de diciembre con tanta inocencia. Cuando la frialdad de estos pensamientos no me habían alcanzado el cerebro.
Creo que la mayor culpa que arrastraré es haber olvidado ser hija y no poder recordarlo nunca más.
Y lo peor: no querer hacerlo ya.
A.

miércoles, 23 de enero de 2008

Aguas

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lunes, 21 de enero de 2008

El Mundo desde afuera. O diario de una extraterrestre VII. Se nos fue "El cojo del Alto Escuque"

“Tengo una soledad
tan concurrida
que puedo organizarla
como una procesión
por colores
tamaños
y promesas
por época
por tacto
y por sabor”
Rostro de vos- Mario Benedetti



Me prometió una edición especial, limitada, de “País Portátil”, que, por supuesto, no me dio nunca. Me dedicó tres versitos etílicos y mil sonrisas enredadas de picardía especial; me dijo mil cosas que no entendí en su verborrea tan infinita y particular, pero lo que más recuerdo de Adriano es su mirada de soledades concurridas, como el poema de Benedetti… su palabra en el silencio de “sólo yo me entiendo, y lo sé”, su intemperancia para todo y aquél fragmento que tuve suerte de leer de su puño y letra y transcribir para un libro donde se empeñó en ser él quien presentara a Mary Ferrero, su primera esposa a quien, indudablemente, amó.

Como amaba las letras, el sonido del hielo en el vaso de whisky, hablar y hablar y hablar y huir de sí mismo, (así me dijo, a mí y quién sabe a cuántas más); como la mitad de los escritores atormentados; como amaba a todos menos, tal vez, a sí mismo.

Hace unos días que parecen tantos y tan pocos cavó por fin a los huesos de sus huesos y seguramente averiguó, para no contarnos, si era verdad aquello de que “Sólo hay un presente que puede proseguirse: el día inexistente, el que no malgastamos día a día, esa hora lujosamente imaginada contra la cual no pueden gigantes ni quimeras ni endriagos ni huracanes.”(Fragmento de “Hueso de mis huesos”) Y entregó su nariz a la almohada de otro de sus poemas, o a la barra de un bar, su mejor lecho de muerte, el más apropiado, el de sus soledades concurridas, el de su vida tan portátil.

Me dejó, nos dejó, y se llevó el secreto de sus palabras inentendibles, de por qué sonreía tanto cuando al escribir cada letra era lágrima; de qué pensaba en sus tambaleos en la puerta de cualquier reunión de escritores cada vez más viejos, más muertos, más únicos y menos reemplazables. Durmió su último latido sobre una barra y ahí, consecuente consigo mismo, nos prohibió la imagen del escritor caído en su cama, corriendo en ambulancias inútiles al hospital… consecuente, digo, obligándonos a recordarlo en su soledad, esperando, frente a un vaso con hielo y quién sabe qué dentro, sobre la barra que seguramente era el único público del último poema o cuento o idea de novela que cantaba solo y para nadie, perdido en esos presentes de días inexistentes, de locos escritores hablando a mil públicos y ninguno.

Ya te complaceremos, Adriano, sabemos que no te veías como el “Manco de Lepanto” te recordaremos siempre como “El cojo del Alto Escuque”
S.




Cantan por mí... Música Inhumana II. The Show Must Go On - Freddy Mercury


The show must go on


Empty spaces
what are we living for
Abandoned places
I guess we know the score
On and on, does anybody know what we are looking for...
Another hero, another mindless crime
Behind the curtain, in the pantomime
Hold the line, does anybody want to take it anymore

The show must go on,
The show must go on
Inside my heart is breaking
My make-up may be flaking
But my smile still stays on.

Whatever happens,
Ill leave it all to chance
Another heartache,
another failed romance
On and on, does anybody know what we are living for?
I guess Im learning,
I must be warmer now
Ill soon be turning, round the corner now
Outside the dawn is breaking
But inside in the dark Im aching to be free

The show must go on
The show must go on
Inside my heart is breaking
My make-up may be flaking
But my smile still stays on

My soul is painted like the wings of butterflies
Fairytales of yesterday will grow but never die
I can fly my friends

The show must go on
The show must go on
Ill face it with a grin
Im never giving in
On - with the show

Ill top the bill,
Ill overkillI have to find the will to carry on
On with the...
On with the show

The show must go on...

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El show debe continuar


Espacios vacíos
¿Para qué estamos viviendo?
Lugares abandonados
Supongo que tenemos la cuenta
Sin parar, ¿Alguien sabe lo que buscamos?
Otro héroe, otro crimen tonto
Detrás de la cortina, en la pantomima
Quédate en la línea,
¿Alguien quiere tomarlo ya?

El show debe continuar
El show debe continuar
Por dentro mi corazón se está rompiendo
Mi maquillaje puede estar descascarándose
Pero mi sonrisa aún está

Cualquier cosa que pase,
lo dejaré todo a la suerte
Otro dolor de corazón,
otro romance fallado
Sin parar,
¿Sabe alguien para que estamos viviendo?
Supongo que estoy aprendiendo,
ahora debo estar mas caluroso
Pronto estaré volviendo,
alrededor de la esquina ahora
Afuera está amaneciendo
Pero por dentro, en la oscuridad,
estoy doliendo por ser libre

El show debe continuar
El show debe continuar
Por dentro mi corazón se está rompiendo
Mi maquillaje puede estar descascarándose
Pero mi sonrisa aún está

Mi alma está pintada como las alas de mariposa
Los cuentos de hadas de ayer crecerán pero nunca mueren
Puedo volar - mis amigos

El show debe continuar
El show debe continuar
Lo enfrentaré con una sonrisa
Nunca estoy cediendo
Con el show

Cubriré la cuenta,
me excederé
Tengo que encontrar las ganas para continuar
Con el...
Con el show

El show debe continuar.

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Tantos momentos de mi vida quise renunciar... nunca lo hice; toda lucha, todo emprendimiento, todo reto, lo llevé hasta el final, hasta la última consecuencia, con el último girón que quedara de mi alma luego de la lucha...

The Show Must Go On (TSMGO) lo escribo en mayúsculas porque las siglas me laten en el fondo de mis adentros cuando los brazos me pesan, las piernas se me desmayan y el alma me dice "basta, ya no más"... TSMGO bate en mi cerebro cada pastilla, cada cita con el terapeuta, cada ataque de pánico, cada frustración, cada silencio de mis padres, cada ausencia del afecto, cada desencuentro con el mundo.
Y siempre la última lágrima que me corre en el rostro de mi infinito caudal lleva impresa esas letras y canta en mi mejilla esa melodía.

Porque mi vida continuará, a mi mando, buena, mala, patética, triste, alegre, equivocada, acertada, estúpida, sin sentido o con todo él... continuará y aún luego de ser gusanos y huesos amarillos corroídos juro, porque lo sé, que mi show nunca va a acabar.

A.
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Agregado del 4 de diciembre de 2009:
Creo que desde que conocí con conciencia esta canción se convirtió en un himno de la rabia esperanzada con la que vivo mis días. Y es que no puedo negarlo, tengo un gran componente de rabia que es una pasión que mueve muchos hilos. Me reconozco muy rota por mí misma y mis circunstancias y eso me da rabia y al mismo tiempo me complace, porque me siento más teñida de rojo que del gris al que le huyo y a veces me aborda igual; esta canción es bálsamo cuando estoy teñida de gris y grito cuando estoy teñida de rojo.... e impulso cuando estoy de verde porque soy de miles de colores, como el alma que Freddy describe en esta canción "cual alas de mariposas".
Nota aparte la versión maravillosa que se hace en la película Moulin Rouge, una de mis películas de cabecera. Soy así gente, atormentada, delirante, cortesana, apasionada, amante, oscura, transparente y en eterna lucha ¿por qué me tocó ser una guerrera? no lo sé, no tengo idea de por qué mi alma eligió esta vida para caer en su ruta cósmica, pero tengo claro que muy pocas veces en la vida no tenía ganas de luchar con el espectáculo y hasta sabiendo que a la vuelta de la esquina lo que podía era encontrar simplemente era una de mis muertes, no hubo piedra de miedo (y lo dice la de los pánicos) que me detuviera por completo.
Mi espectáculo siempre continúa y se retroalimenta, esta canción es sin duda uno de mis más respetados himnos.
A.

jueves, 10 de enero de 2008

Crónicas de La Ciudad de la Furia VIII. El Pobrecito boxeador

Ayer conmemoraron, muy tristes y acongojados algunos, los 13 años del fallecimiento del conocido Carlos Monzón, boxeador argentino, campeón de pesos medianos en el año de 1970, cuyo título mantuvo en 14 defensas consecutivas hasta su retiro, siete años más tarde.

Hasta acá, digamos, todo bien. Un campeón de un ¿deporte? (yo lo considero animalada pero bueno, eso es tema de otro manifiesto) que supo ser el "mejor" en dar piñas y recibirlas durante tanto tiempo pues, merece, seguramente, reconocimiento de sus compatriotas.

Pero, aunque de un boxeador no sé qué tanto pueda celebrarse, ¿nadie se acuerda de que el tipo era un maltratador de mujeres y, tras haber asesinado a su esposa estuvo preso y murió, gracias al cielo, antes de salir de la cárcel?.. pues sí, lo peor es que TODO EL MUNDO ACÁ LO RECUERDA CLARAMENTE. Los noticieros, los narradores deportivos que, acongojados hablaban de la "hazaña" del boxeador se atrevían a titular "Ganó en el boxeo pero perdió en la batalla contra la vida" SIMPLEMENTE porque murió cinco meses antes de salir de la cárcel, no porque se le haya ocurrido la mala idea, si es que lo pensó, de matar a nadie a golpes... llegué a escuchar hasta un "pobre hombre, ya había pagado su condena". Mis oídos no lo podían creer, sobre todo porque al investigar, me entero que el hombre mató a su mujer no solamente a golpes, sino que de la golpiza la fue llevando hasta el balcón y la hizo caer y, con tanto impulso la golpeaba, cayó tras ella pero ¿adivinen? Como le cayó encima la mató pero el quedo vivito y coleando.

Bien, digamos que el hombre destacó en su “deporte”, bien, digamos que está bien, que cumplió su condena, le faltaban cinco meses para salir de la cárcel, perfeeecto, la sociedad debe, de alguna manera, intentar reinsertar a quien comete errores, ver lo mejor de la raza humana y todas esas cosas que supuestamente nos harán mejor pero… ¿CELEBRARLO COMO UN HÉROE Y CONMEMORAR LOS 13 AÑOS DE SU FALLECIMIENTO SABIENDO QUE COMO SER HUMANO NO ERA EJEMPLO DE NADA Y SABIENDO QUE HAY UNA FAMILIA DOLIENTE DE ESA MUJER? Me parece, como mínimo, insultante y falta de respeto con el derecho a la vida misma.

Luego, los mismos periodistas hablan de los derechos humanos, sufren porque no liberan a las rehenes de la guerrilla colombiana, protestan porque quieran dejar sin empleo a personas de la municipalidad, pero bien poco parece importarles darnos un ejemplo de que realmente les importa la vida y no ver cómo se las ingenian para celebrar un héroe de mentira más en la figura de un asesino golpeador, sea argentino o chino y ganara los ochopotocientos títulos que ganara.

A.

Imagen Escudo

En mis ayeres de decepciones
de velos, sombras y mentiras
intenté dejar mi imagen gris
atrapada, sola, vacía

En los hoy reiterativos
aburridos, fastidiosos
insistentes
prefiero recurrir a la imagen guardada
ponerla, armarla de frente
y dejarla a ella enfrentar lo que no debe

Pero yo no quiero, no caigo, no pierdo más
no espero, no doy, no parto, no reparto,
que de inmerecidos amores ya me basta
que llegaste tú y para nada lo demás alcanza.

A.

martes, 8 de enero de 2008

El mundo desde afuera. O diario de una extraterrestre VI. Pasaje del silencio.

Un vuelo al pasillo del silencio de vez en cuando no me haría mal, estoy segura.
Guardar silencio ante lo que sé que no me dará nada, ante lo que sé que no me nutrirá, ante lo que sé que no será ni siquiera tomado en cuenta...

Nací con una maldición-don, como en las mejores películas de Disney, cuando alguien tiene una habilidad extraña y no sabe cómo manejarla; así me siento a veces. Tengo el don de la palabra y a través de ella me llegan mis más hermosos frutos y mis más terribles maldiciones.

La palabra me castiga más que me premia en muchas ocasiones, me lleva de la mano directo al matadero cuando la uso por alguien, me lleva de la mano a la satisfacción cuando la uso para mí nada más... pero este don-maldición no viene solo, viene con una necesidad intrínseca de levantar mi voz por quien amo, por quien respeto, por una idea, por un hecho. Ahí radica mi "no saber manejar mi don" y siempre me digo a mí misma "no lo hago más, no uso mi don para más nadie" y zas, vuelvo a caer en la realidad de que nadie quiere escuchar la palabra, sólo se quiere escuchar aplausos, canciones suaves, halagos y cariños susurrantes al oído.

Pero ahora recordaré éste mi pequeño pasaje del silencio, a donde iré a gritarme por dentro cuando mi "don" necesite exponerse... mi Pasaje del Silencio que me ubica en el punto exacto de la protección de decepciones, de cualquier ingratitud, de un insulto gratuito, de una falta de respeto. El Pasaje del Silencio que es mi protector y donde está él señalándome con su dedo índice posado en mis labios para que me mantenga callada.

Un beso suyo y entrego mi don sin arrepentimientos al Pasaje del Silencio.

A.

domingo, 6 de enero de 2008

De las Arenas... renaciendo.


Te esperaba intentando hacerme grano a grano

ansiaba que el sueño no fuera sueño

odiaba a Calderón de la Barca

pensaba en aquella lejana playa


Cuando te cantaba

cuando te llamaba

y mi beso de sangre mordido en mis labios

enrojecía mis sabores

aturdía mis ojos


Y grano a grano de tus letras

compusiste mi rostro

le diste color inexacto a mis ojos

objetivo a mi mirada

latido a mi corazón

nombre a mis lágrimas


Y dejé de guardar para ti el grito

la caricia

el llanto


Para dártelos, surgiendo de la llama

naciendo de tu arena

reviviendo de tus muertes.


Omar te amo.


A.

sábado, 5 de enero de 2008

Cantan por mí.... música inhumana I. Mauricio - Legião Urbana

Composición: Dado Villa-Lobos; Marcelo Bonfá; Renato Russo

Já não sei dizer se ainda sei sentir
O meu coração já não me pertence
Já não quer mais me obedecer
Parece agora estar tão cansado quanto eu.

Até pensei que era mais por não saber
Que ainda sou capaz de acreditar
Me sinto tão só
E dizem que a solidão até que me cai bem.

Às vezes faço planos
Às vezes quero ir
Pra algum país distante
Voltar a ser feliz.

Já não sei dizer o que aconteceu
Se tudo que sonhei foi mesmo um sonho meu
Se meu desejo então já se realizou
O que fazer depois
Pra onde é que eu vou?

Eu vi você voltar pra mim
Eu vi você voltar pra mim
Eu vi você voltar pra mim...

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Ya no sé decir si aún sé sentir
Mi corazón ya no me pertenece
ya no quiere obedecerme más
Parece que ahora está tan cansado como yo.

Hasta pensé que era más por no saber
Que todavía soy capaz de creer
Me siento tan solo
Y dicen que la soledad hasta me cae bien.

A veces hago planes
A veces quiero ir
A algún país distante
Volver a ser feliz.

Ya no sé decir lo que pasó
Si todo lo que soñé fue realmente sueño mío
Si mi deseo entonces se realizó
¿qué hago después?
¿Para dónde voy?

Te vi volver a mí...
Te vi volver a mí...
Te vi volver a mí...
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Tenía 17 años, vivía en Brasil, Virginie me presentó esta banda y las dos disfrutamos tanto su música... esta canción, sin saber muy bien por qué, me arrancaba lágrimas, me llenaba el alma, sentía que me describía.


Pero su final me confundía ¿qué quería decir Renato Russo con eso? todo estaba perfecto hasta su último párrafo.


... hace muy poco lo entendí... lo vi a él volviendo a mí y aún intento entender que el sueño se realizó y me pregunto asustada "¿ahora qué hago?", esperando no despertar.


Para más detalle, la canción que Omar compuso hace años se llama "Volviendo a Vos..." me la dedicó meses luego de conocernos.


A.