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jueves, 4 de septiembre de 2008

El mundo desde afuera o Diario de una extraterrestre X. Frases de mi vida


Hoy por hoy cada palabra que marcó destino en mi pasado parece estar pasando como si estar a punto de alumbrar una vida fuera la misma ocasión de estar a punto de perder la propia, con aquella fantasía de que la vida pasa como una especie de tráiler de película donde se resalta y se ve, en mínimas fracciones de segundo, lo más resaltante de la misma (lo cual no quiere decir que sea lo mejor, igual que en los tráilers)

Lo que nunca entiendo es por qué es mucho más difícil ponerlo en palabras (escritas u orales) si es tan sencillo repasarlo por la mente… retenerlo debería ser la clave.

Por ejemplo, retengo algo dicho por mi padre en vez de lo dicho por mí en su momento, algo como “yo elegí mi tranquilidad económica por encima de mi felicidad ‘emocional’” lo pongo entre comillas si bien sé que la cita no es exacta pero bué, es bien ilustrativa de todas formas; ilustrativa por lo que hoy entiendo yo de eso, es como verme a mí misma eligiendo justamente lo contrario, entre la gris tranquilidad de la estabilidad, no solamente económica, y el sobresalto de la vida en la que hay que rebuscarse esa misma tranquilidad, ya dicho, no solamente económica. Y me imagino como él, igualmente de arrepentida en algunos momentos igualmente de satisfecha e hilarante en otros… pidiendo perdón a cualquier convencionalismo, a mis padres soñándome eligiendo como él y a mi hijo que se sentirá con derecho a sobresaltarme tanto como lo hice yo alguna vez. Pero a fin de cuentas, me sobresaltará igual, así que por lo menos sea por una elección propia.

Otra frase que me ronda en la cabeza siempre, tampoco mía sino de mi psiquiatra, es ésa de “no te estudies tanto” o la de otro psiquiatra anterior “no pienses tanto, no paras de pensar ni en sueños”, que graciosamente hoy se ha convertido en un “te veo mucho mejor, pero MUCHO mejor, estás más reflexiva” y con media risa yo pensando “¿cómo se come eso? ¿cuándo dejo de ser obsesivamente estudiosa de mí misma y empiezo a ser correctamente reflexiva?” todo esto contentísima de haber descubierto un pedacito de intimidad de mi médico (por estudiarlo a él, otro avance) y es su equipo de pasiones… como un trofeo andante de mí misma salgo yo de la consulta y me pregunto si esto significará que de verdad mi función en la vida era levantar cabeza por mi hijo nunca soñado y resultaba que la mejor pastillita para mi “galleta mental” (otra frase no mía) era un aliencito nueve meses debajo del estómago que hasta me curara bacterias indestructibles inquilinas de mis líos existenciales.

Y hay más, ya no lloro así de fácil con esas canciones que me evocan dolores, flagelaciones, melancolías o simples nostalgias. Lloro porque se me da la gana así escuche Don’t worry, be happy porque qué rico es llorar y punto, por supuesto, esto no puede suceder sin recordar otra frasecita: “llore mija, que eso es bueno” de mi madre (aunque intuyo que no es la verdadera autora de la frasecita pero siendo algo así como apócrifa se la doy a ella que la usa muy bien) y me lanzo como una especie de paracaidista feliz por el abismo de las lágrimas, sin colchoneta que me espere o paracaídas que me frene, total, es tan rico darse cuenta de que uno puede efectivamente volar aunque sólo sea sobre los abismos propios, pero coño, volar no es poca cosa para alguien acostumbrado a oír que los mamíferos no volamos a menos que nos consideremos unos tiernos y horrorosos murciélagos.

“Hasta el próximo latido” es otra frase de ésas hipermegaoriginales, romantiquísimas y levantasuspiros que marcó mi vida. Una frase que me identificaba como parte de algo, de una pareja que, al parecer, dejaba de latir hasta el momento que se volvía a escuchar la voz del otro o no sé, interpretar frases románticas y llenas de amor es algo así como un asesinato a la creatividad poética de un momento de excitación (sexual o sentimental) de los amantes y yo, asesina aún no soy. Lo que sucede es que hoy ese “próximo latido” se ha convertido en algo tan pero tan sublime, tan más romántico e incluso tan más cursi, que resulta que la frase, tampoco mía, aclaro, sino de él, mi ¿mi qué? (es que si digo mi todo tendré que declarar el párrafo fuera de contexto, de orden, de elocuencia narrativa y todo eso) mi Omar, digamos (así le doy sentido de propiedad a la cosa y rebajo la cursilería que estoy a punto de decir). Decía que esa frase hoy es tan especial, tan perfecta, tan visionaria porque me resultó que la promesa de “hasta el próximo latido” no era ésa de “hasta luego, cuando hablemos más tarde” sino era ésta, la de que el próximo latido está ahora batiendo a mil por hora dentro de mi barriga y sin pausa… que el próximo latido era el de mi hijo y sí, era ése el próximo paso porque, cuando uno está convencido de haber encontrado lo que NADIE encuentra (sí, forma parte del ser humano creer eso ¿y? soy muy humana) o sea, el otro yo de mil vidas, el ser que era el mío, el ser al que le escribía mis más exaltadas palabras de anhelo; en fin, cuando uno sabe que ha encontrado eso lo próximo ¿qué puede ser sino ése siguiente latido?

También está esa otra de “dame otra oportunidad, no volveré a mentir jamás” (creo que me auto-ofendería si se me ocurre aclarar que obviamente no es mía, no porque no haya mentido nunca sino porque he tenido el tino de por lo menos no ser descubierta). La importancia de esa frase está en que me dejó la increíble e impagable lucidez de que la mentira más grande es que nunca más se va a mentir y que las probabilidades de que tu amor, tus padres, tus familiares y los mal llamados “amigos del alma” (pueden hasta haber amigos buenos pero nadie se hace amigo del alma de nadie, principalmente porque no la conoce y el ser humano desconfía naturalmente de lo que no conoce) SIEMPRE tendrán algo para mentirte, porque si hay un talento NATO y ATÁVICO en el ser humano es el de no decir la verdad. Llegar a tal lucidez me despojó de tantas expectativas que si no me miente alguien en algún momento, aunque sea un poquito, ya siento que estoy en la dimensión desconocida, con escorpioncito y todo, y que definitivamente algo no está bien. Sin contar aquello de haber cesado (POR FIN) de buscar la “amistad absoluta” que es más difícil de encontrar que el oído absoluto del sordito de Beethoven para el piano, con toda la absoluta falta de respeto que explota de esa frase y con la impunidad de que, además, no me importa.

Sin contar esa otra “si tuviera ruedas fuera bicicleta” de la sabiduría popular apócrifa que esta vez le adjudico a mi abuela materna… esa frase me ha dado la felicidad de cortarle los condicionales trágicos, dramáticos, tragicómicos o simplemente estúpidos a las personas que me quieran endilgar un cuento, de por sí intragable con un “y si hubiera pasado tal cosa ¿te imaginas?”, mi aplastante, lacónico, desgraciado y sádico “Bueno, mi abuela decía, si tuviera ruedas fuera bicicleta” les da automáticamente una idea exacta y sin explicaciones varias de que si ya la historia que me están contando me resulta pesada o fastidiosa o ya, simplemente caducó, no pretendo darle vueltas y hasta consigue, a veces, el efecto mágico de que la persona o a) se sienta mejor, o lo mejor: b) cambie de tema. ¡Ay abuela, todo lo que me dejaste entre esa frase y el cepillazo!

Yendo muuucho más atrás en mi vida, más exactamente al principio de la misma (por lo menos en este mundo conocido) está la antológica “Doctor pero ¿es normal?” que mi padre pronunciara cuando el médico me mostró ante él recién salida de la barriguita cómoda de la que, dicho sea de paso, no quería salir… lo peor fue la del doctor “gafo – o tonto, o pendejo, alguna de ésas – es un mujerón” y pobre, mi papi se lo creyó completico, que esta cosita de 1.57 de estatura es un mujerón y que para colmo nació normal. Nada más lejos de la realidad pero sospecho que de alguna forma él ya lo intuye (porque saberlo, como buen padre, con certeza científica necesaria, JAMÁS)

Una más académica “Frase y oración no son lo mismo pero una frase puede ser una oración y viceversa depende de su sentido completo de un pensamiento” WHAT???? Luego preguntan por qué el inglés es el idioma universal, la respuesta es fácil: no se enrollan con tanta pendejada y no me complican la titulación de mi inútil pero mi muy íntima reflexión sobre las frases de mi vida.

Y así va mi cabeza, de frase en frase, no todas ajenas como las expuestas, pero para mi suerte o mi desgracia son ésas las que más recuerdo ahora, en este momento tan exaltado, álgido, particular, hermoso, terrible, aterrador etc etc de mi vida… seguramente la frase que pronuncie cuando vea nacer a mi bebé sea la que responda al porqué he estado recordando las antes mencionadas, mientras tanto me deleito en esa especie de tráiler que mencionaba al principio, que son realmente varios, y van entreteniendo mi cabeza durante estos meses con o sin cotufas y muchas patadas internas.
A.

jueves, 17 de abril de 2008

Mi extraña forma de pensar IV. De logros y avances

Foto tomada desde el avión




El texto siguiente lo escribí en el avión... no dice nada tal vez pero para mí es mucho y por eso lo publico tal cual, si edición y sin nueva lectura.



La última vez que escribí desde un avión no podía ni coordinar lo que escribía, es algo que incluso, jamás volví a leer…

Hoy, once años después de tantos miedos, de todo el pánico NO TENGO MIEDO… estoy a no sé cuántos pies de altura, estoy al lado de la ventana, estoy viendo las nubes, la tierra allá abajo, pequeña, “soy medio halcón” y me parece que todo lo chiquitito que está abajo me grita, me abraza, me fotografía una sensación de libertad que es imposible de describir…

Y tanto que lloré, y tanto que sufrí, y tanto que temblé… hoy se me mueve el avión y apenas un sobresalto, un miedo tenue, entender lo que me explicaron “turbulencia y el avión busca el vacío para no moverse más, para no ser vapuleado por los vientos”… entenderlo y llorar de nuevo, llorar porque el alivio es grande, porque los camiones también se mueven, porque el tren, el metro, el asfalto, mi cama, mi casa, mi silla y el departamento de al lado cuando algo martillan TAMBIÉN se mueven…

Respiro no para soportar el pánico, solamente respiro y cada bocanada de aire fuerte aspirado es un grito de alivio hacia adentro, un soporte a mí misma, un aplauso interno… vuelo, realmente hoy vuelo…

Siento la mano de todos aquellos que alguna vez me apretaron con fuerza la mía para soportar y soportarme, siento la angustia en los ojos de quienes me han amado y mis gracias vuelan al aire, mis disculpas miles por tanto sufrimiento propio que hice ajeno. Cada mirada a la ventanilla, cada ruido de avión que antes me asustaba, me los evoca con sus dulces palabras, con la comprensión de mi flaqueza, con el regazo que estuvo en momentos álgidos…

Hoy siento que he crecido, que una parte de mí se ha liberado, que sigue adelante mi evolución y mi destino… que los temores y los límites me llegaron al ocaso.

¡Qué alivio mi arcángel, qué alivio!

A.



Foto tomada desde el avión

miércoles, 20 de febrero de 2008

El mundo desde afuera o Diario de una extraterrestre IX. "Luces de esperanza y melancolía...."

En estos días he estado empapándome de experiencia humana, me he puesto a prueba, he estado reinventándome...

Miro para atrás y digo ¿qué hice?, desde luego mi respuesta será siempre "nada", fui criada para eso y lo que no me lo dio la crianza me lo dieron mis convicciones.... nada suficiente, al fin.

Pero he tenido un rayito de esperanza sobre mis propias fuerzas, sobre mis convicciones, mi capacidad de aguantar y de, aún, tal vez, creer que por ahí hay regada gente, no me importa si buena o mala, que pueda quererme un poco y valorarme más que eso.

Sin embargo algo de miedo me da, me aplico a mis compromisos con gran fuerza pero me conozco, el más mínimo desplante, la más mínima idea de sentirme sola o mal acompañada o poco acompañada es lo que me puede hacer desistir... desmotivarme.

Aún no pasa, pero soy una mujer hecha de miedos, sobre todo, (tal vez por eso aguanto tanto, mis terrores son de cosecha propia) y de un profundo dejo de melancolía que me hace desconfiar de lo peor que se puede desconfiar: de los afectos.

Sin embargo, y en este estado raro en el que siempre ando, veo el futuro con ojos brillantes, esperanzados... creo que levantaré vuelo algún día, tal vez el día de mi muerte, no importa, pero creo...
Y entre otras cosas estoy aprendiendo a dividirme, a saber que puedo con una cosa y con algunas más... y a decir "Basta, descansa"... e, incluso, decirme, yo solita en mi subconciente "Adriana, dale, lo estás haciendo bien" sin que ello implique que lo haga bien o no sino sabiendo que mis intenciones, mi fuerza, mi buen hacer, mi voluntad verdadera de hacer algo por alguien más, desinteresadamente, ya es suficiente para mí y para sentir que, de alguna forma u otra, lo estoy haciendo bien.

Es muy posible que al final tal vez no me sirva de nada... que siga sin ser la más querida, la preferida, la especial. Es mi destino y lo acepto. Eso me da tranquilidad, no resignación, tranquilidad.

Soy esto, soy y ya está... avanzo a cuatro piernas y ocho patas en la vida. Yo nunca quise más... mi divorcio de quimeras ya fue firmado con la vida y ya no me queda más que avanzar... allá, en el futuro sigue la luz brillando. Lo hermoso es que aún puedo verla brillar.

A.

domingo, 27 de enero de 2008

El mundo desde afuera. O diario de una Extraterreste VIII. De la "ley natural" de la culpa.

Últimamente he estado analizando mucho la injusticia natural de morir después de los padres. Bueno, la injusticia de venir para morir y ya está, pero eso es otra cosa. Sin embargo, lo que más me jode es el hecho de tener por cierto que entre las lágrimas de la despedida, del "te voy a extrañar" habrán, porque sí, porque nos lo repitieron la vida entera, porque a un sádico alguna vez se le ocurrió; unas lágrimas preguntándose "¿por qué hice esto?" o, peor "¿por qué no hice aquéllo?", lágrimas de culpa... una extraña "culpa natura" que todos sufriremos antes de nuestra propia muerte.
Y en el mea culpa pasa uno más el duelo que en el "te extraño mami, te extraño papi"... ¡cosa absurda si las hay, pero real!.. yo he decidido intentar arrastrar mis culpas de una vez, exorcizarlas antes, recordarme lo desgraciada, mala, inconciente o indiferente que he sido desde antes... por lo menos para que cuando me llegue la hora del entierro ninguna me agarre por sorpresa. Es, como se dice en portugués "a toa" o en argentino "al reverendo pedo" pero es un intento válido. Igual, tengo por seguro de que si no lo hiciera naturalmente mis progenitores lo harían por mí... diría una tía mía "a vaaaaaaaaaaaaina me ha pasao".
He hecho tantas cosas imperdonables que cuando por fin hice una buena creo que se tomó como la peor... desde luego una de mis culpas no será haberme ido; aunque nadie lo entienda creo que es mi mejor acto de contrición, de redención... para mí misma, para todos. Pero nada, hoy es uno de esos días que recuerdo con nostalgia aquéllos donde me sentía feliz de ser mala, joven, hija, amiga... que recuerdo con nostalgia mi ignorancia de esta realidad de culpas infinitas, cuando salir a bailar y ver a mi madre en su mundo era lo más normal; cuando no pararme a recibir a mi papá cuando llegaba era totalmente lógico... cuando los vivía y los lloraba los 31 de diciembre con tanta inocencia. Cuando la frialdad de estos pensamientos no me habían alcanzado el cerebro.
Creo que la mayor culpa que arrastraré es haber olvidado ser hija y no poder recordarlo nunca más.
Y lo peor: no querer hacerlo ya.
A.

lunes, 21 de enero de 2008

El Mundo desde afuera. O diario de una extraterrestre VII. Se nos fue "El cojo del Alto Escuque"

“Tengo una soledad
tan concurrida
que puedo organizarla
como una procesión
por colores
tamaños
y promesas
por época
por tacto
y por sabor”
Rostro de vos- Mario Benedetti



Me prometió una edición especial, limitada, de “País Portátil”, que, por supuesto, no me dio nunca. Me dedicó tres versitos etílicos y mil sonrisas enredadas de picardía especial; me dijo mil cosas que no entendí en su verborrea tan infinita y particular, pero lo que más recuerdo de Adriano es su mirada de soledades concurridas, como el poema de Benedetti… su palabra en el silencio de “sólo yo me entiendo, y lo sé”, su intemperancia para todo y aquél fragmento que tuve suerte de leer de su puño y letra y transcribir para un libro donde se empeñó en ser él quien presentara a Mary Ferrero, su primera esposa a quien, indudablemente, amó.

Como amaba las letras, el sonido del hielo en el vaso de whisky, hablar y hablar y hablar y huir de sí mismo, (así me dijo, a mí y quién sabe a cuántas más); como la mitad de los escritores atormentados; como amaba a todos menos, tal vez, a sí mismo.

Hace unos días que parecen tantos y tan pocos cavó por fin a los huesos de sus huesos y seguramente averiguó, para no contarnos, si era verdad aquello de que “Sólo hay un presente que puede proseguirse: el día inexistente, el que no malgastamos día a día, esa hora lujosamente imaginada contra la cual no pueden gigantes ni quimeras ni endriagos ni huracanes.”(Fragmento de “Hueso de mis huesos”) Y entregó su nariz a la almohada de otro de sus poemas, o a la barra de un bar, su mejor lecho de muerte, el más apropiado, el de sus soledades concurridas, el de su vida tan portátil.

Me dejó, nos dejó, y se llevó el secreto de sus palabras inentendibles, de por qué sonreía tanto cuando al escribir cada letra era lágrima; de qué pensaba en sus tambaleos en la puerta de cualquier reunión de escritores cada vez más viejos, más muertos, más únicos y menos reemplazables. Durmió su último latido sobre una barra y ahí, consecuente consigo mismo, nos prohibió la imagen del escritor caído en su cama, corriendo en ambulancias inútiles al hospital… consecuente, digo, obligándonos a recordarlo en su soledad, esperando, frente a un vaso con hielo y quién sabe qué dentro, sobre la barra que seguramente era el único público del último poema o cuento o idea de novela que cantaba solo y para nadie, perdido en esos presentes de días inexistentes, de locos escritores hablando a mil públicos y ninguno.

Ya te complaceremos, Adriano, sabemos que no te veías como el “Manco de Lepanto” te recordaremos siempre como “El cojo del Alto Escuque”
S.




martes, 8 de enero de 2008

El mundo desde afuera. O diario de una extraterrestre VI. Pasaje del silencio.

Un vuelo al pasillo del silencio de vez en cuando no me haría mal, estoy segura.
Guardar silencio ante lo que sé que no me dará nada, ante lo que sé que no me nutrirá, ante lo que sé que no será ni siquiera tomado en cuenta...

Nací con una maldición-don, como en las mejores películas de Disney, cuando alguien tiene una habilidad extraña y no sabe cómo manejarla; así me siento a veces. Tengo el don de la palabra y a través de ella me llegan mis más hermosos frutos y mis más terribles maldiciones.

La palabra me castiga más que me premia en muchas ocasiones, me lleva de la mano directo al matadero cuando la uso por alguien, me lleva de la mano a la satisfacción cuando la uso para mí nada más... pero este don-maldición no viene solo, viene con una necesidad intrínseca de levantar mi voz por quien amo, por quien respeto, por una idea, por un hecho. Ahí radica mi "no saber manejar mi don" y siempre me digo a mí misma "no lo hago más, no uso mi don para más nadie" y zas, vuelvo a caer en la realidad de que nadie quiere escuchar la palabra, sólo se quiere escuchar aplausos, canciones suaves, halagos y cariños susurrantes al oído.

Pero ahora recordaré éste mi pequeño pasaje del silencio, a donde iré a gritarme por dentro cuando mi "don" necesite exponerse... mi Pasaje del Silencio que me ubica en el punto exacto de la protección de decepciones, de cualquier ingratitud, de un insulto gratuito, de una falta de respeto. El Pasaje del Silencio que es mi protector y donde está él señalándome con su dedo índice posado en mis labios para que me mantenga callada.

Un beso suyo y entrego mi don sin arrepentimientos al Pasaje del Silencio.

A.

jueves, 3 de enero de 2008

Mi extraña forma de pensar III. Una niña, una mujer.

A veces veo como una ironía de la vida que mientras más mujer me hago más niña me siento... no sé si es un problema de inmadurez atrasada, no sé si es ley humana, no sé si es que definitivamente soy tétrica... pero soy así.

Padezco de una especie de ludopatía que solamente soluciono cuando algo "serio" lo veo como un juego. Me encanta hablar como una bebé cuando, siéndolo, casi me obligaba, no solamente a hablar, sino a actuar como una mujer. Luego mi vida me fue llevando a ese camino de "Eres una niña muy madura" o el típico "vas a extrañar esta edad" o el "Si estás con Adriana estoy tranquilo"... Hoy lamento haber provocado tanta confianza porque por momentos me entran unas ganas de decepcionar al mundo que tanto esperaba de mí que me siento culpable antes de siquiera hacer algo "malo"


Soy una niña, quiero serlo, quiero empezar a serlo... me encanta jugar, me encanta desordenar mi habitación, me encanta que me malcríen y me regalen juguetes (aunque a esta edad sean algo más sofisticado como, por ejemplo, donde estoy escribiendo ahora, ¿o de veras no saben que esto es un juguete?) Me encanta que por momentos jugar con mi gata sea lo más divertido y hermoso del mundo y no haya nada suficientemente importante como para sacarme de ello.


Pero (Qué vaaaaina que siempre hay un pero) resulta que tengo los 30 años a cuestas, que la realidad aplasta, que no puedo ser niña ya, que los momentos que lo soy solamente deben ser eso, momentos, hermosos, perfectos, pero escasos, lo más escasos posible para que funcione el resto de mis sueños actuales, porque los sueños me han cambiado, porque el príncipe azul ya lo tengo siendo mi Bello Durmiente, porque el nido está lejos a miles de kilómetros... porque mi sueño conlleva otro niño o niña que dependerá de mí. Porque mis sueños se convirtieron en algo más materialista y más mundano.


Pero son sueños, y ay Calderón, infantil y simple como el tuyo, sencillamente son sueños que quiero cumplir.


Hoy sé que niña nunca dejaré de ser, que renaceré niña cada vez que juegue, como hoy, a soñar con otros niños; porque no hay nadie que me lo impida, porque es hermoso producir ternura, porque me hace sentir viva jugar con la vida...


Porque escribir esta tontería también es un juego para mí hoy. Juguemos.


A.

lunes, 31 de diciembre de 2007

El mundo desde afuera. O diario de una extraterrestre V. De las fechas de "Felices Fiestas"


¡Fiesta, fiesta!, eso quiere gritar todo el mundo, esto grita mucha gente.


Y otras, como yo, quieren meterse estas fechas por donde menos pegue el sol y olvidarse de que existen.Vengo observando desde hace años cómo se discrimina a los solitarios en este mes... y pareciera una burla, un "lero lero, me mofo de tu soledad o de tu incapacidad de poder estar con los que quieres" y juro que me provoca pegarles a todos en sus sonrisas tontas e hipócritas de Nochebuena y Año Nuevo.


Claro, sé que con estos párrafos anteriores sueno a resentida social... jejeje es que lo estoy. Estoy con mi todo, estoy con mi Cali... pero no estoy con mi familia completa y por tecnicismos... da rabia y esta rabia se acentúa cuando en estas benditas fiestas quieren que sonrías a juro y te recalcan hasta las propagandas, que si no puedes, debes ser infeliz. ¡Lo que hace la propaganda subliminal!


Y lo peor es que en lo más profundo de mí me toque justamente hoy sentirme tan irrespetada, como si hubiera cometido un delito por intentar ser precavida, por no querer angustias, peleas ¿y qué pasó? igual me dieron eso... y soledad. ¿Acaso otras familias podrán hacer eso?
En fin, que Feliz Año, lo deseo de verdad, para mí para todos y que pase de una vez este 31 que siempre jode... Feliz Año y que el próximo nos sea mejor.


Papis, los amo... y los extraño...


A.




domingo, 30 de diciembre de 2007

Mi extraña forma de pensar II. De la suerte de encontrar al otro yo.

Hace dos años leí una entrevista... a cuatro bandas se llamaba, entre las cuatro bandas había una que poderosamente me describía, me resumía, expresaba lo que yo había matado de mí misma 10 años antes.

Hace dos años publiqué un grito de mi alma, hace dos años plasmé un sueño en letras sangradas... y él respondió al grito.Pasaron tantas cosas, tuve que luchar con tantas cosas, tuve que ponerme los tirantes y andar, y bregar y empezar de cero... porque supe, desde que lo leí, desde que lo vi, desde que lo escuché, que era mi par, que era mi otro yo, que era mi gemelo.

Lo supe yo, lo supieron todos. Era imposible ocultarlo aunque él y yo nos lo ngáramos. Renunciamos, nos negamos, nos herimos, lloramos un "tARDE"... nos despedimos hasta la próxima vida.

Pero el amor es urgente, la verdad es urgente y aplasta, arrasa, no se deja matar una vez más... no una vez más...Y nos regalamos un código en tres puntos que nada más son para él, que nada más son para mí.

Y nos regalamos el silencio de una tarde que tomé un avión... ya habiendo tomado una decisión.

Y le regalé la noticia de que era él, siempre fue él, siempre más para él.

Había que dejarlo todo y lo hice, porque no dejé nada, porque el TODO me esperaba.

Este año nos atrevimos a vivirnos. Este año comenzó mi vida, hace dos me nació la esperanza, en el 2007 parí realidades... con su mano en la mía. Y el año que comienza se nos abre para cumplir más metas... el que viene y todos los futuros.

Crow, Omar, mi Príncipe Oscuro, mi Alado Inmortal: Te amo. Crezco de tu mano, llevo un año de vida y amo la oportunidad que me brindaste de poder vivir con la conciencia de que apenas he nacido, ahora voy a crecer contigo.

Siempre más............

A.

P.D: Hasta el próximo latido... el eterno latido.

viernes, 28 de diciembre de 2007

El mundo desde afuera. O diario de una extraterrestre IV (De Un día de furia)

Hace una semana tuve una posesión demoníaca de un actor reconocidísimo, bueno, no de ese actor, para hacerlo más tétrico, fue uno de sus personajes más famosos quien salió de la pantalla, como si yo hubiera tenido el ticketcito aquél de la otra película, ¿cómo se llamaba? ¿El último héroe?; bueno eso, el personaje se me ha salido de la pantalla de alguna parte (yo no estaba viendo la película, probablemente algún vecino tenga la culpa, siempre alguien tiene la culpa de estas cosas raras menos uno). El caso es que me levanté con la extraña sensación de que no era yo sino una olla de presión que estaba hasta el tope, esperando una excusa, una simple mosca en el café, una gota de lluvia en mi saco, loquefuera, y "loquefuera" no demora en hacer aparición.

Intenté por todos los medios resistirme, pasé el día evitando salir a la calle para no comerme a nadie vivo tipo Hannibal Lecter y no verme en el espejo la cara de Pesadilla en la Calle del Infierno que tenía (porque las uñas ya las llevo gratis, no se crean), no dejé que el agua me cayera en el cuerpo para que no se evaporara, aunque me atreví a hacerlo mediada la tarde y, para mi sorpresa no se evaporó, pero mi rabia tampoco.

Y ya sabemos que mi mente va un paso más adelante de mí ¿no?..

O sea, mientras más intentaba mantenerme en calma, más crecía esa sensación increíble de querer tener una escopeta recortada y salir a cantarle las verdades insuficientes a las personas que se atravesaran en mi camino con cara de grises y la frasesita pintada en la boca de "Feliz navidad"... ¿Feliz navidad? la de quién, la de los niños engañados, que no la mía, llevo muchas navidades, hasta de niña, bañada de realidades crueles ¡Al carajo con la navidad! y que no venga Dickens con su cuentito a mandarme fantasmas, tengo por seguro que puedo fastidiar al más pintado y estoy clarísima en que se les gastaría el tiempo a los fantasmas de las navidades pasadas presentes futuras y las de "perséculaseculorum" se hartarían con mis argumentos antes de siquiera mostrarme cuando la barbie que pedí se la regalaron a mi prima, o la caras de los sobrinos de Omar felices mientras la mía continuaba seria esperando una llamada, o la de mis futuros hijos conflictuados el día que se enterarar que mami y papi no tienen tanta plata como San Nicolás y no le va a traer el verguero de vainas que piden... pienso en los pobres fantasmas y hasta yo me compadezco.

Pero no he llegado a la ¿mejor? (peor) parte del día: la noche.

Pobre noche que tuvo que resistir mi único acompañante, bueno, el segundo, porque durante el día me "bancó" la gata. Llegó el pajarito un poquito más tarde de lo que mi impaciencia y mi arrastrada cobija esperaba y... no hicieron falta rifles recortados, McDonalds que no sirvieran lo que sale en las fotografías, un pobre tonto que me gritara en el tráfico: yo ya era Jason, Freddy (ya lo nombré pero es que es conocido, no me jodan) La muchachita muerta saliendo del pozo (a ésa me parezco más) y algunas más de mi propia cosecha que no voy a develar acá.

Y La Bersuit cantaba de fondo "Se viene el estallido, se viene el estallido" y él lo sabía, y yo lo sabía y mi gata lo sabía... pero gracias al cielo nadie corrió. Se vino el estallido, él recibió los tiros, la gata se salpicó de los vidrios rotos y ninguno de los dos se quejó. Me dejaron, él no respiró, ella no maulló: Mi familia me contuvo, me dejaron drenar mi día de furia, mi rabia, mi dolor, mi impotencia incomprendida. Luego me abrazó él, me amasó la pancita ella y pude levantarme al día siguiente a tomar decisiones importantes, mejorarlo todo lo más que pudiera y pensar en los regalos de quienes merecen querer la navidad y aprovechar que su familia está cerca y todo les perdona. Hasta las ausencias.

A.

jueves, 20 de diciembre de 2007

El mundo desde afuera. O diario de una extraterrestre III (De PseudoCenicientas Celulares)


Definitivamente mi caso es para un grupo de especialistas o para personas de esas que renuncian antes de complicarse... ¡yupi! ¡regulé el sueño!, gracias gracias platea, no se levanten a aplaudir... PORQUE ES TÉTRICO.

Ocho de la mañana esta buena niña está en pie, casi soy un ejemplo para los hijos de los hijos de los hijos Amén. Escribo, foreo (bueno eso no es un ejemplo, es matar tiempo estúpidamente pero casi igual de inútil y divertido que un play station y prefiero por lo menos practicar aquello de escribir estupideces, que no es nada eso de saber decir la palabra estúpida precisa en el momento estúpido preciso), desayuno (SÍIII DESAYUNO, OH MILAGRO, EN LO QUE ME VEA UN KILO MÁS PUTEO AL QUE ME DICE QUE TENGO QUE DESAYUNAR), me convierto caaasi en una ama de casa (puf mi sueño de toda la vida, Susanita se quedó idiota, yo pensándome Mafalda -yo y varios- y lo que me falta es el bebé y el cochecito de juguete) y espero a mi Cuervo posarse en este abedul con la sonrisa casi perfecta de mi mordida al revés...

Y ayer fue el colmo, cuando él llegó yo veía la película "Mujeres perfectas" casi vomito con la ironía.

Pero noo, no es eso lo que me pueda representar una queja hoy, dentro de todo me siento bien, me siento bien por él, me siento bien en mi soledad matutina (mi amante eterna es ella y no le seré infiel ni con el más pintado) me siento bien complaciendo esa pequeña gran estúpida y lógica necesidad (Paco, obviemos lo de los oxímorones, me encantan y tienen significado en lo que digo) de sentirme útil por los siglos de los siglos (Sin el Amén que ya me va a sonar repetitivo)...

El problema comienza como a las siete de la noche... resulta que mi señalador de batería interna empieza con un "bip" repetitivo insoportable tipo Motorola viejo y, lo peor, el señalador de batería externa (mis ojitos) empiezan a pedir pista de una manera tan sórdida que encuentran hasta sombra en unas ojeritas hermosas que hacen las veces de señalador de tráfico aéreo... sin contar que sólo funciono para cortos mensajes de texto porque enmudezco... Quién diría, ahora terminé siendo un celular humano y no se me puede vender ni para repuesto porque no llego ni a Cenicienta, a las doce de la noche ya estoy convertida en la hermanastra que se cortó los dedos para que le entrara el zapato y tuvo que quedarse postrada en la cama para siempre (¿Digo Amén otra vez?)

Pues sí, por Libra, por idiota, por hija única, por caprichosa, por enferma o por un nosequé, ahora soy extremo opuesto... mi tiempo útil son más o menos 12 horas aprovécheme el que quiera que me restan hoy ocho.

S.

miércoles, 19 de diciembre de 2007

El mundo desde afuera. O diario de una extraterrestre II (Volando con los Pájaros)



Hoy sólo emerger para compartir la hermosa felicidad que viví ayer. Cómo repasé mi vida, cómo me sentí abrazada por la emoción, cómo comprendí mis tristezas, cómo grité con pasión tanta cosa que se arremolina entre pecho y espalda y nada más rodeada de otros gritos puede uno exorcizar.....Mi vida soñando ver a Serrat cantar, mi tesis truncada teniéndolo de protagonista, mi "Piel de manzana" como modesto homenaje a él y ayer, beber sus lágrimas porque cantamos con el alma sus canciones y las ajenas.... por dejarnos llevar en ése camino que una vez simplemente nos ofreció andar....


Y verme adolescente, de la mano de mi madre, cantando a Joaquín, disfrutando de su ingenio, de su ilimitado humor, de su alegría contagiante, de su fuerza y de la admiración que se me agolpa en el pecho al verlo a salvo y de la mano de "su maestro" como él lo llama.... redescubrir sus canciones, volver a sentirme su "Pirata cojo"..... llorar también con él al verlo entender hoy, más que nunca, más que antes, sus mismas letras renovadas en él mismo....


Fue hermoso.... fue hermoso oir llorar a mi mami conmigo al teléfono escuchando cómo Serrat y Sabina nos cantaban a nosotras (y no, para mí no había más nadie) "Esos locos bajitos" que un día decimos adiós....


Al final los fuegos artificiales haciendo latir la Bombonera como solamente dicen que ella late, no tuve ni siquiera miedo, no me acogió pánico alguno.... exploté con cada uno de ellos, renové mis esperanzas, volé de colores en el cielo y abracé un sueño más cumplido para mí por mi besho.... el artífice de todas mis sonrisas, de todos mis deseos, de mis llantos y mis mejores pasados, mis más terribles muertes, mis más hermosos recuerdos, mis más amados futuros.


Besho te amo, gracias por no solamente haberme enseñado a volver a soñar sino por ponerme ahí, de cerquita y en mi mano, los sueños más alocados.... hasta éste de tenerte aquí, a mi lado, justo guindado el el costado de mi más sincera sonrisa.


Y gracias a todos los que se leen la paralata jejeje.... quería compartir tan solo un poquito de lo que viví ayer, espero poder haberles hecho sentir un poquitito lo que yo pude vivir junto a él, junto al almor.

jueves, 13 de diciembre de 2007

El mundo desde afuera. O diario de una extraterrestre I

No estudiarme resulta una tarea complicada para mi alma pero se supone que es eso lo que debo hacer... vaya tareíta compleja me mandan en terapia!

Pienso ver si contando alguito de tanta cosa que NO me pasa puedo "brincarme" el pasito de pensarme y pensarme y pensarme y lo peor es que no se trata de egolatría, más bien al contrario, de tanto pensarme me hecho tanto abajo que me levanto buscando un cilicio psíquico a ver cómo purgo tanta imperfección.

No es "a toa" como dirían en Brasil... mucha observación propia y ajena de mí misma, con resultados más bien pobres y tristes; muchas expectativas de mis afectos, pocas cumplidas en cabaliad; muchas dudas del amor que genero salvo en mi pareja; mucho cuestionamiento de mí misma y lo poco que lleno las expectativas de los otros... diría una amiga de mi mamá "deja de dudar de tus afectos", pues no puedo, tal vez de tanto no estar complacida yo conmigo o tal vez de sentir que hago tanto esfuerzo en dar de mí que me resulta frustrante que ello no conlleve una respuesta equivalente, cuando menos.


Estos días el sueño me ha ido venciendo, cambio de pastillas... y cuando se supone que al principio el problema era la falta de sueño, la falta de dormir bien ahora mi problema es que duermo mucho, VIVO durmiendo... bingo, me levanto tempranisísimo, sueño de no pocos que me rodeaban, pero a mediodía se me acaba la batería y lucho parada, sentada, como sea, para no dormir hasta que como a las 5 no aguanto más y cuando abro los ojos me pega una medianoche por la cara que me hace hervir la sangre y me duele en la voluntad... sin ganas de nada, ni de comer, paso dos horas más despierta para obligarme a tomar la pastillita y dormirme, tal vez a las 3 ó cuatro de la mañana... a las 7 estoy en pie otra vez y me comienza el medio día terrible.


Y sí, sigo viendo el mundo desde afuera, me cambiaron bien el cassette, antes no me importaba, ahora se supone que eso está tan mal que me cuestiono y lo que me complacía me tortura. Ni modo, debe ser así la vida de una extraterrestre.


S.

viernes, 8 de junio de 2007

Enferma de odio


Estoy triste, muy triste, no lo puedo negar
porque no sé qué tengo
no sé qué me lo ocasiona
no sé qué de tanto me está quitando el aire de mis pulmones
y me está sacando lágrimas de mis ojos.
Odio estar deprimida
odio estar tan pesimista
odio estar encerrada
y odio no terminar de curarme
pero sobre todo odio que mis letras no fluyan para sanarme
y odio no tener los brazos de mis padres para apretarme
y vomitar palabras sin sentido
y no tener ese árbol siempre verde al asomarme a la ventana...


Odio no encontrar los brazos del Ávila abrazando mi ciudad y mi pecho
odio no poder ponerme mi ropa fresquita aunque esté enferma
odio no encontrar rastros de ese clima cálido que siempre me mantuvo brillando...


Odio quejarme de lo que escogí
odio quejarme de la belleza que me rodea, de la amable ciudad, de la amable gente
odio estar tan feliz aquí y al mismo tiempo tan triste porque nunca nada pueda ser completo
odio que en mi vida nada termine de estar completo.


Odio tantas cosas que creo que tanto odio se me instaló en el pecho
es eso lo que no me deja respirar
lo que me hace toser
lo que me acumula nudos en la garganta que tal vez sólo yo confundo con llanto.


Y quiero ya ver el sol, ser luz, payasear en casa, joder y que me regañen,
pensar en tonterías y no preocuparme de poder respirar el próximo minuto sin tanto miedo.


Ya sé lo que tanto odio
hasta puedo saber cómo curarlo
¿por qué entonces no me deja la opresión en el pecho?



S.
8 de junio de 2007

martes, 5 de junio de 2007

Extranjera




Suena el reloj y comienzo a abrir mis ojos, es apenas un intento, un asomo de voluntad y miedo…

Pero sus voces me dan la calma, están a mi lado, me acompañan como siempre y nada de lo que soñé realmente ha pasado, la casa huele a tostadas recién hechas, dulce de guayaba y cafecito recién colado… mmmm aspiro y me siento como el gato de los dibujos animados, levantado por el aire apenas siguiendo la estela del olor a comida. Estoy sentada frente a ellos y les cuento el terrible sueño que tuve anoche.

Había partido lejos, con una maleta apenas que en nada contenía ni mi ropa completa, ni todos mis libros, ni mis fotos, ni mi historia… sin destino cierto me iba a buscar un rumbo que no entendía donde estaba, pero parecía estar a la distancia y, sin pensar, tomaba lo poco que me dejaba el fantasma del sobrepeso aéreo, el pasaje y a volar. No miraba hacia atrás, el valor no me daba para enfrentarme a sus caras de tristeza ni la fuerza para tener la poca compasión de disimularle mis lágrimas.

Todo esto se los cuento con un nudo en la garganta, como gran narradora que soy, sintiendo profundamente lo que digo, pero nada me evita tragar el pan recién mojado en el café con leche, que, primero muerta que sencilla, nadie puede despreciar ese rico desayuno familiar de todos los días y tampoco es para tanto, al fin de cuentas es apenas un sueño feo; pero la cosa no quedaba ahí.

Además soñaba que me entregaba a todos mis vicios, los peores, que nunca fueron los evidentes de drogas, alcohol o ludopatía demasiado publicitados para mí, eran otros, flojera, desidia, depresión por deporte y esas cosas, suficientemente aburrida y “original” como para ni siquiera caer en algo que me produjera reales problemas. Tenía una imagen tan terrible de mí misma en ese sueño que me causaba vergüenza y desconsuelo porque ¿y al final? ¿Para qué tanta cosa de aguantar llorar en el aeropuerto? ¿para qué dejarlos si iba a terminar en nada?

Mi mamá asiente, no se puede estar otra cosa que de acuerdo conmigo, como siempre, no solamente soy buena narradora sino excelente argumentando, mi papá se ríe un tanto incrédulo, su hija perfecta jamás sería tan gris, para él no es más que exageración mía; al final nos reímos y levantamos la mesa, es hora de que cada quien se vaya a trabajar, bueno, ellos a trabajar, yo a estudiar, mi futuro es prometedor en la carrera que escogí con las habilidades que tengo para la fabulación… apenas tengo 20 años…

¿20 años? Termino de abrir los ojos. El reloj sigue sonando desesperado, marca las 7 en punto de otro país y 29 años en mi cuerpo, ellos seguro aún duermen. Dejo a mis pupilas clavarse en esta ventana de marcos diferentes, a mis oídos escuchar las noticias de otro lugar, mi nariz condenada a no sentir olor a cafecito recién colado sino este extraño olor de las casas “de fuera” y mi voz decirle buenos días a mi gata en el acento propio de la extranjera que soy… en fin, a levantarse, el pasado se fue, sólo queda olvidar…
3 de marzo de 2007.