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jueves, 3 de enero de 2008

Mi extraña forma de pensar III. Una niña, una mujer.

A veces veo como una ironía de la vida que mientras más mujer me hago más niña me siento... no sé si es un problema de inmadurez atrasada, no sé si es ley humana, no sé si es que definitivamente soy tétrica... pero soy así.

Padezco de una especie de ludopatía que solamente soluciono cuando algo "serio" lo veo como un juego. Me encanta hablar como una bebé cuando, siéndolo, casi me obligaba, no solamente a hablar, sino a actuar como una mujer. Luego mi vida me fue llevando a ese camino de "Eres una niña muy madura" o el típico "vas a extrañar esta edad" o el "Si estás con Adriana estoy tranquilo"... Hoy lamento haber provocado tanta confianza porque por momentos me entran unas ganas de decepcionar al mundo que tanto esperaba de mí que me siento culpable antes de siquiera hacer algo "malo"


Soy una niña, quiero serlo, quiero empezar a serlo... me encanta jugar, me encanta desordenar mi habitación, me encanta que me malcríen y me regalen juguetes (aunque a esta edad sean algo más sofisticado como, por ejemplo, donde estoy escribiendo ahora, ¿o de veras no saben que esto es un juguete?) Me encanta que por momentos jugar con mi gata sea lo más divertido y hermoso del mundo y no haya nada suficientemente importante como para sacarme de ello.


Pero (Qué vaaaaina que siempre hay un pero) resulta que tengo los 30 años a cuestas, que la realidad aplasta, que no puedo ser niña ya, que los momentos que lo soy solamente deben ser eso, momentos, hermosos, perfectos, pero escasos, lo más escasos posible para que funcione el resto de mis sueños actuales, porque los sueños me han cambiado, porque el príncipe azul ya lo tengo siendo mi Bello Durmiente, porque el nido está lejos a miles de kilómetros... porque mi sueño conlleva otro niño o niña que dependerá de mí. Porque mis sueños se convirtieron en algo más materialista y más mundano.


Pero son sueños, y ay Calderón, infantil y simple como el tuyo, sencillamente son sueños que quiero cumplir.


Hoy sé que niña nunca dejaré de ser, que renaceré niña cada vez que juegue, como hoy, a soñar con otros niños; porque no hay nadie que me lo impida, porque es hermoso producir ternura, porque me hace sentir viva jugar con la vida...


Porque escribir esta tontería también es un juego para mí hoy. Juguemos.


A.

2 comentarios:

Caronte dijo...

Tan... je...

espejito, espejito...

;)...

Gracias.

Anónimo dijo...

Niña! este post me ha encantado, d verdad, no dejes d ser asi, me tocas tan d cerca. Quiero jugar contigo, abrazarte y decirte q todo va a estar bien. Q todo estuvo biens iendo como eras, q todo esta biens iendo como eres y q todo estará bien siendo como serás.