
Estoy triste, muy triste, no lo puedo negar
porque no sé qué tengo
no sé qué me lo ocasiona
no sé qué de tanto me está quitando el aire de mis pulmones
y me está sacando lágrimas de mis ojos.
Odio estar deprimida
odio estar tan pesimista
odio estar encerrada
y odio no terminar de curarme
pero sobre todo odio que mis letras no fluyan para sanarme
y odio no tener los brazos de mis padres para apretarme
y vomitar palabras sin sentido
y no tener ese árbol siempre verde al asomarme a la ventana...
Odio no encontrar los brazos del Ávila abrazando mi ciudad y mi pecho
odio no poder ponerme mi ropa fresquita aunque esté enferma
odio no encontrar rastros de ese clima cálido que siempre me mantuvo brillando...
Odio quejarme de lo que escogí
odio quejarme de la belleza que me rodea, de la amable ciudad, de la amable gente
odio estar tan feliz aquí y al mismo tiempo tan triste porque nunca nada pueda ser completo
odio que en mi vida nada termine de estar completo.
Odio tantas cosas que creo que tanto odio se me instaló en el pecho
es eso lo que no me deja respirar
lo que me hace toser
lo que me acumula nudos en la garganta que tal vez sólo yo confundo con llanto.
Y quiero ya ver el sol, ser luz, payasear en casa, joder y que me regañen,
pensar en tonterías y no preocuparme de poder respirar el próximo minuto sin tanto miedo.
Ya sé lo que tanto odio
hasta puedo saber cómo curarlo
¿por qué entonces no me deja la opresión en el pecho?




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