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martes, 5 de junio de 2007

Una vez te dije...

No sé qué me pasa pero lo más claro que tengo es que no puedo escribir, dentro de mí se operan cosas que me detienen la imaginación, la conciencia, la placidez y la satisfacción. Quiero decir mil cosas seguramente pero tampoco puedo dilucidar cada una de ellas como para poder plasmarlas de cualquier forma. Amo, amo como jamás había amado, debería estar plena, ahogada de metáforas, frases, puntos y comas sin descanso; debería tener la fórmula correcta y exacta para decirte cómo es esto de vivir un sueño siempre esperado, siempre ahogado en mi pecho… pero es insuficiente hasta el esfuerzo por explotarme la mina de oro que se supone que tendría que haber en mí.

Quiero darte hasta lo que no soy capaz de dar y por eso aún así te pongo una letrita al lado de la otra intentando dejarme fluir el alma… me pregunto si será que finalmente me fusioné de tal manera que no es posible que deje fluir algo que ya no es mío totalmente… me pregunto si es que el corazón se me salió del pecho y ahora late bajo el tuyo con tal fuerza que me dejó a mí sin ellas… me pregunto si estoy enferma incurable de ti y tendré que acostumbrarme a que me predigas, te me adelantes, me sepas, me vivas, me hagas existir… me pregunto si es por eso que tus letras me hacen sentir más orgullosa que las mías, me pregunto si será por esa razón que no me importa si camino mientras tú seas quien avance, me pregunto si es que alguien cometió un error en los archivos del destino normal de un ser humano y me hizo llegar a mi ansiado objetivo tan temprano y por ello ya no hay más camino que mantenerte, que estar a tu lado, que disfrutarte, que felicitarme y retozar yo misma en la plenitud de haberte encontrado.

Mil preguntas que ni siquiera ameritan respuesta para mí, mil cuestionamientos que simplemente me piden a gritos ser lo mejor que pueda para hacerte feliz, más nada que eso ¿correcto? No lo sé, ¿trasluzco la muerte del orgullo propio? Tal vez, pero no me importa, no me preocupa siquiera… no te diré que no sé qué me has hecho, porque lo sé y me encanta además, porque sé que no fuiste tú solamente, que yo misma me di el espaldarazo final al dejarme vivirte y romper con todo lo posible, con todos los escollos, con todos los caminos torcidos y fue el mejor regalo que me di, el mejor reconocimiento, el más pleno refugio…

Creo que alguna vez te lo dije pero no me importa repetírtelo, nunca se trató de elecciones, sabía, supe siempre, que no había que elegir apenas vi un mensaje encabezado por tu nombre, ése que tú escogiste para picotearme el alma y robarme mi primer beso de sangre… no sé si te diste cuenta de un detalle, ya viejo pero siempre presente: en mi relato “Entrega de sangre” dije algo así como que no hay entrega más profunda que la entrega de la sangre, y es que para mí lo más erótico, lo más lleno de amor lo llevamos en el fluido vital que nos recorre enteros y por ello no podemos escapar; entenderás entonces qué puede significar para mí un beso de sangre, lo que significaba que aún sin haberme confesado amándote, sin habérmelo confesado tú, yo te lo haya ofrecido como la mejor manera de gritar que a ti te entregaba todo, te hacía el más profundo regalo, te daba la entrega de mi sangre.

No quiero divagar, no quiero recurrir al pasado para describir el presente, ni siquiera quisiera recurrir a palabras ya usadas porque deseo renovarme cada día y a cada instante, pero coño, el lenguaje se me hace corto, tomo a Babel como mi peor castigo y declaro inútil la palabra desde que te conozco y te vivo… y es que a pesar de supuestamente vivir de las letras y haberlas escogido no encuentro otro verbo que no seas tú ni otro sustantivo que no me una inexorablemente a tu respirar.

Vale un te amo inútil en esta boca también inútil entonces, vale un soy tuya repetido mil veces pero nunca con tanta convicción, vale un siempre más que por lo menos nos deja lo transitivo del tiempo que se nos sume cada instante… vale que seas yo y adivines, percibas y respires cómo cada mirada puede terminar esta tonta e inútil carta que una vez más fracasó en intentar describir lo indescriptible que es amarte.


30 de abril de 2007.

1 comentario:

Traven dijo...

Ya te comenté las otras tres entradas del blog, en otros momentos y en otros lugares, esta es la única que desconocía, pero temo que no pueda tampoco comentártela realmente, es demasiado personal, es más una carta con remite y destinatario que un relato. Por eso, además de darle la enhorabuena a quien ya sabe. Me callo.