
Esto de criar un exilio es como criar un hijo adolescente, no hay momentito en que por fin sientes que ya se ha calmado todo y pum, te sale con una renovada e increíble sorpresa que ocasiona diversas sensaciones en ti: rabia, vergüenza, molestia, hasta risa… bueno, yo no tengo hijos, pero fui una adolescente bastante poco fastidiosa a mis padres como para darme cuenta de lo realmente terribles que pueden ser los demás, pero no era de mí que quería hablar sino de mi hijo el exilio y su padre el, para mí, innombrable.
Mi hijo el exilio tiene una serie de características que lo hacen llamar la atención a donde llegamos, al principio eran pocos los que notaban mis rasgos en él, que si es raro una morenita con ojos claros en Baires, que si mi forma de vestir podía ser particular como para que se supiera que por lo menos caribeñita soy; lo primero que notaban era justamente el acento y coño qué rabia me daba que apenas asomara esa típica y hasta querida característica aquí y allá, se acordaran de su padre.
Pero me armé de paciencia, poco a poco iba yo haciendo mi trabajo para que me asociaran a mí y a mi exilio con las otras cositas bonitas de mi país, además de tener, no puedo dejar de admitirlo, la gran ayuda del “innombrable” que, por su parte, iba poniendo un cada vez más pesado grano de arena para que por estos lares fueran sabiendo perfectamente de quien se trata y lo peligroso que es. Finalmente la gente ya estaba viendo con ojos de realidad mi acento y entendían perfectamente que fuera madre soltera de mi problemático exilio.
Y comienzo mi cuarto párrafo con otro “pero”, porque resulta que estaba ya tranquila, ya podía sentirme acompañada de varios argentinos que se ofrecían a ayudarme a criar mi exilio de la manera más suave, más agradable, más placentera; salieron miles de padres a querer renovarme mis hermosos recuerdos del país sin tener que pasar por el padre de mi exilio, ya me reconciliaba yo hasta con la imagen funesta que para mí el dichoso padre representaba y… ¡resulta que el niño viene, pero no viene solo sino con un escándalo a cuestas valorado en 800 mil dólares! ¿Y qué?, resulta que ahora mi exilio tiene un tío tan funesto como su padre y cuando el muchacho suelta la famosa característica del acento se acuerdan ahora del maletín del tío, que para más remate resultó ser un trabajador de PDVSA con una bella doble nacionalidad, contradictoria ella porque resulta que se trata de un venezolano que tiene también la nacionalidad del primo lejano más odiado (por si no se entendió hablo de EEUU) y por acá lo ven como un funcionario del gobierno Bolivariano mejmo que no puede ser juzgado fácilmente, tanto no puede ser juzgado fácilmente que la causa se quedó sin jueces (los últimos dos renunciaron) ¿y la plata? Noooo, no se crean ustedes que se la trajo a alguno de sus sobrinos (porque no pensarán que nada más yo tengo un hijo exilio del mismo padre) no, la plata “supuestamente” sigue en la aduana esperando que el tío pague la multa por haber intentado “inocentemente” meter en el país una plata que no declaró… y es que este tío es tan pero tan “descuidado” él que dijo “nooooo, si tengo que pagar la mitad de los 800mil de multa prefiero dejárselos completo, total tengo más por algún lado” y se fue tranquilito y sin pistas…
Yo tengo teorías y hasta pistas para darles a quienes quisieran escuchar pero ¿quién puede tomar en serio a una madre soltera como yo de un exilio que parecía totalmente injustificado en un país donde el presi está más que contento con la platica que “del cielo” le trajo su compadrote?.. ¡si tan sólo hubiera usado el condón del voto a tiempo!
Mi hijo el exilio tiene una serie de características que lo hacen llamar la atención a donde llegamos, al principio eran pocos los que notaban mis rasgos en él, que si es raro una morenita con ojos claros en Baires, que si mi forma de vestir podía ser particular como para que se supiera que por lo menos caribeñita soy; lo primero que notaban era justamente el acento y coño qué rabia me daba que apenas asomara esa típica y hasta querida característica aquí y allá, se acordaran de su padre.
Pero me armé de paciencia, poco a poco iba yo haciendo mi trabajo para que me asociaran a mí y a mi exilio con las otras cositas bonitas de mi país, además de tener, no puedo dejar de admitirlo, la gran ayuda del “innombrable” que, por su parte, iba poniendo un cada vez más pesado grano de arena para que por estos lares fueran sabiendo perfectamente de quien se trata y lo peligroso que es. Finalmente la gente ya estaba viendo con ojos de realidad mi acento y entendían perfectamente que fuera madre soltera de mi problemático exilio.
Y comienzo mi cuarto párrafo con otro “pero”, porque resulta que estaba ya tranquila, ya podía sentirme acompañada de varios argentinos que se ofrecían a ayudarme a criar mi exilio de la manera más suave, más agradable, más placentera; salieron miles de padres a querer renovarme mis hermosos recuerdos del país sin tener que pasar por el padre de mi exilio, ya me reconciliaba yo hasta con la imagen funesta que para mí el dichoso padre representaba y… ¡resulta que el niño viene, pero no viene solo sino con un escándalo a cuestas valorado en 800 mil dólares! ¿Y qué?, resulta que ahora mi exilio tiene un tío tan funesto como su padre y cuando el muchacho suelta la famosa característica del acento se acuerdan ahora del maletín del tío, que para más remate resultó ser un trabajador de PDVSA con una bella doble nacionalidad, contradictoria ella porque resulta que se trata de un venezolano que tiene también la nacionalidad del primo lejano más odiado (por si no se entendió hablo de EEUU) y por acá lo ven como un funcionario del gobierno Bolivariano mejmo que no puede ser juzgado fácilmente, tanto no puede ser juzgado fácilmente que la causa se quedó sin jueces (los últimos dos renunciaron) ¿y la plata? Noooo, no se crean ustedes que se la trajo a alguno de sus sobrinos (porque no pensarán que nada más yo tengo un hijo exilio del mismo padre) no, la plata “supuestamente” sigue en la aduana esperando que el tío pague la multa por haber intentado “inocentemente” meter en el país una plata que no declaró… y es que este tío es tan pero tan “descuidado” él que dijo “nooooo, si tengo que pagar la mitad de los 800mil de multa prefiero dejárselos completo, total tengo más por algún lado” y se fue tranquilito y sin pistas…
Yo tengo teorías y hasta pistas para darles a quienes quisieran escuchar pero ¿quién puede tomar en serio a una madre soltera como yo de un exilio que parecía totalmente injustificado en un país donde el presi está más que contento con la platica que “del cielo” le trajo su compadrote?.. ¡si tan sólo hubiera usado el condón del voto a tiempo!
P.D: En caso de querer difundir estas palabras no tengo ningún problema, pero POR FAVOR, aclarar que son mías!




2 comentarios:
Menos mal que uno te busca, porque si no de qué me iba yo a enterar de que retomabas tus olvidadas crónicas..., en fin, que me gusta volver a verte en estos "oficios" y que lamento los motivos que a ellos te arrastran.
Realmente lo del tío es bastante absurdo.
Y es lamentable que ahora te asocien también con él.
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